lunes, 8 de diciembre de 2014

CHILE: Las cerezas después de la tormenta


CHILE : A pesar de ser una de las estrellas del sector frutícola, de nuevo la fiabilidad de la producción chilena se pone en entredicho, con una caída de 5,2 millones de cajas respecto de las proyecciones. Se requiere que el Estado y las universidades fomenten la I+D en variedades y portainjertos, además de facilitar el financiamiento de techos en los huertos para enfrentar las lluvias.
Renato Huber se hizo de un nombre en el sector energético. El profesional montó una consultora ambiental, Vértice, que ha estado detrás de varios de los proyectos hidroeléctricos más grandes del país. Pero no dedica a eso el 100% de su tiempo. Hace siete años partió con un pequeño emprendimiento agrícola, casi como distracción: plantó 10 hectáreas de cerezos. Poco a poco las rojas frutas fueron ganando terreno en la vida del ingeniero. Hoy va en 100 hectáreas plantadas.

“Es que éste es un rubro de muchos detalles. Desde la nutrición de las plantas hasta la fecha de llegada de las cerezas a China, pasando por el clima. En un día puedes perder buena parte del trabajo de un año”, afirma el profesional.

Bien lo saben centenares de cereceros.
La lluvia del último fin de semana de noviembre cayó en el peor momento posible para esta fruta. La siguiente semana debía cosecharse casi la mitad de toda la producción chilena. En el caso de Huber, el ingeniero estima que perdió, en promedio, en sus tres campos, cerca del 10 por ciento del potencial productivo.

Desde Melipilla a Curicó, la lluvia dejó productores damnificados. Las pérdidas son importantes. La consultora iQonsulting cifra la caída en 5,2 millones de cajas, una baja de 22% respecto a las 23 millones de cajas pronosticadas para esta temporada.

Si se tiene en cuenta que la temporada anterior, en promedio, las cajas de cerezas chilenas estuvieron en torno a los US$ 35, la pérdida económica para el país es enorme.

“En cerezas ya exportamos sobre 500 millones de dólares y en unos cinco años podemos duplicar las ventas al exterior. Como país tenemos ventajas comparativas enormes en la producción de cerezas. Sin embargo, nos falta I+D, además de una preocupación del Estado y de los bancos acorde a la importancia que hoy tiene esta fruta para el país”, afirma Antonio Walker, presidente de Fruséptima, el gremio de los fruticultores de la Región del Maule, y productor de cerezas.


Osadía privada
Aunque no hay registros oficiales actualizados, en el sector frutícola se estima que la superficie de cerezos en Chile ya alcanza las 21.000 hectáreas. El ritmo de crecimiento es alto, con cerca de 2.000 hectáreas nuevas cada año.

Detrás de este interés están los altos retornos para los agricultores, que la temporada pasada rondaron los US$ 6 por kilo. La mayoría de las inversiones hasta ahora se han hecho considerando un retorno de entre US$ 2,5 y US$ 3 el kilo. Para tener una referencia, un buen nivel de productividad ronda los 10.000 kilos por hectárea.

“No se planta más solo porque los viveros no tienen la capacidad para producir las plantas que se demandan. Hay lista de espera y si decides invertir ahora, no te van a entregar los productos hasta 2016. Además, no tienes mucha oportunidad de elegir variedades o portainjertos, tienes que moverte dentro de la oferta que hay en este momento”, reconoce Juan Cristóbal Fernández, fruticultor de Melipilla.

De hecho, en iQonsulting proyectan que, a pesar de la fuerte merma productiva por las lluvias, Chile exportaría 16,5 millones de cajas en la temporada 2014-2015, casi dos millones de cajas más que en la última temporada.

Solo la fuerte inversión en plantaciones explica el ascenso inninterrumpido de la producción. Ello a pesar de que los contratiempos no han sido pocos: Ya van tres primaveras seguidas con serios problemas climáticos, desde lluvias hasta heladas polares.

“La osadía de los privados, con sus aciertos y errores, ha sido el motor de este sector. Se han explorado variedades y portainjertos; además de nuevas zonas productivas y el uso de tecnología de poscosecha. No hay mayores investigaciones o apoyos desde el aparato estatal y de las universidades”, afirma Óscar Aliaga, asesor cerecero.

Aliaga explica que mientras en el mundo se producen 2,4 millones de toneladas de cerezas, el hemisferio sur solo produce 100 mil toneladas. Lo llamativo es que Chile es responsable de casi el 90% de la producción al sur de la línea del Ecuador. Por eso, en temas como la vida de poscosecha, los productores chilenos no tienen muchas herramientas que traer desde el exterior.

“Me gustaría ver estudios de universidades sobre el potencial productivo de las distintas variedades, cuáles se adaptan mejor a ciertas zonas, qué pasa con los patrones y las enfermedades más usuales. Como país tenemos un fruto que es una joyita, pero nos falta pulirla”, recalca el asesor.

Uno de esos elementos en los que hay que avanzar, por ejemplo, es el de la nutrición de las plantas. “Todavía como país somos muy ignorantes respecto de qué aportar a las plantas, dependiendo del tipo de suelo y de portainjerto. No se puede generalizar, cada huerto es distinto, pero para eso se necesita investigar”, explica Aliaga.

Renato Huber afirma que, por ejemplo, existe una cultura de nutrición que apunta a usar mucho el nitrógeno, “como si se tratara de maíz”, que en altas concentraciones puede favorecer la pudrición de las cerezas. Huber prefiere poner el acento en el potasio, que ayuda a la firmeza y a la vida de poscosecha de esta fruta. “Pero, sobre todo, hay que apoyarse en la gente que sabe. La mejor plata es la que se invierte en un asesor”, recomienda Huber.


El sueño del techo propio
Francisco Delsante no paró la semana pasada. Agarró su auto y se paseó por toda la zona central, visitando productores de cerezas. Su teléfono tampoco dejó de sonar con consultas sobre los sistemas de techado que vende con su hermano.

Delsante afirma que en los últimos años instaló cerca de 750 hectáreas de cobertores en huertos cereceros, de las cerca de 1.000 hectáreas que hay “techadas” en el país. Luego de las lluvias de hace unos días, muchos agricultores se decidieron a hacer la inversión. Delsante afirma que ya tiene acuerdos para colocar cerca de 300 hectáreas el próximo año.

De hecho, empresas europeas y chilenas han tomado nota de la tendencia y están con intenciones de ingresar al mercado nacional a prestar ese servicio. En general, se trata de cubiertas de polietileno retráctiles, que pueden moverse a voluntad y que requieren una estructura metálica para soportarlas (más información en www.elmercurio.com/campo).

Sin embargo, no se trata de una inversión fácil de decidir. Instalar un sistema de techo movible, que impide que el agua llegue a las cerezas, cuesta entre US$ 21.000 y US$ 24.000 por hectárea.

Eso explica que solo el 5% de la superficie de huertos esté con sistema de cubiertas.

“Hasta ahora el perfil más común de nuestros clientes es del agricultor de mediano tamaño, que depende en gran parte de la cerezas para generar sus ingresos anuales”, afirma Renato Delsante.

Para el asesor Oscar Carrasco, el sistema debería tener un uso más intenso. “Si piensas en una media de 10.000 kilos por hectárea por los cinco años que dura un techo, la inversión llega a solo 20 centavos por kilo”, calcula.

El paso de hacer más previsible la oferta chilena es clave para el desarrollo del rubro. “Si bien el daño es alto para los productores, también los exportadores y los importadores verán reducidos sus ingresos. Sin embargo, hay un daño más importante: el daño a la imagen de Chile como proveedor confiable. Es verdad que frente a catástrofes climáticas a veces no hay nada que hacer, pero estas deben ser muy esporádicas. No se puede estar dando explicaciones de catástrofe todos los años frente a la pérdida de producción. Esto desde los ojos de importadores empieza a no ser serio”, afirma Isabel Quiroz, de iQonsulting.

Antonio Walker agrega la dimensión social que adquirieron las cerezas, pues genera una gran cantidad de trabajo, con sueldos líquidos diarios de $20.000. Según el dirigente, los cinco millones de cajas menos equivalen a 148 mil jornales/día menos esta temporada.

Por el impacto económico y social, Walker cree que es vital avanzar en instrumentos financieros para dar un salto en el uso de techos. El dirigente ya se reunió con un par de instituciones financieras y esta semana recibirá al ministro de Agricultura, Carlos Furche, para mostrarle en terreno el funcionamiento de esos sistemas de protección.

En la banca, en todo caso, ya surgieron las primeras respuestas.

“Tanto los productores como el banco ganan. Vimos los resultados este año, en que financiamos algunas inversiones y que casi no se produjeron daños. Se trata del rubro más rentable del agro y los techos actúan como un seguro. Hay que diseñar productos específicos, como un leasing a cuatro años, con una cuota inicial más baja, para adaptarse al ciclo de negocio de la cereza”, afirma José Ramón Iturbe, subgerente de Grandes Empresas del Banco BCI.


 Efecto de lluvias por variedad
Las precipitaciones de fines de noviembre se dieron al término de la cosecha de variedades tempranas e inicios del peakde producción. Según un informe de iQonsulting, la variedad bing reportaba un avance de cosecha del 10%, con campos que tuvieron pérdidas entre 30% y 50% de lo que quedaba por cosechar. En el caso de la variedad lapins, la semana pasada comenzaban con fuerza las cosechas y se reporta un daño del 10% a 20%. La consultora agrega que otra variedad que presentó daño, pero mucho menor (10%), fue la sweet heart, por ser una variedad tardía.

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