César Acero, presidente de la Asociación Apícola Quitus, manifestó que -de acuerdo a sus estudios- la existencia de algarrobos y mangles, cuya floración es permanente, convierten la zona en idónea para la presencia de abejas.
Plazo. “Nosotros nos movemos por todo el país en base a la floración. Acá arrancamos con un plan piloto que nos dará resultados en quince días, luego de ese tiempo sacaremos conclusiones para determinar si el lugar se presta para desarrollar la apicultura”, dijo Acero.
El emprendedor aseguró que la labor le ha permitido representar a Ecuador en exposiciones en países como Chile, Argentina y Perú, donde han intercambiado conocimiento sobre las ventajas que representa el consumo de la miel de abeja y sus derivados, considerando que genera divisas sin maltratar el medio ambiente.
Sectores. Acero mencionó que los lugares para comenzar su trabajo serán Barquero de San Antonio y el cantón San Vicente, este último con alta presencia de mangles cuya floración es constante. “Donde hay flores también hay abejas con alimento para producir su miel. La apicultura es cien por ciento natural”, sostuvo.
Walter Malavé, apicultor chonense y socio estratégico de la Asociación Quitus, recalcó que el proyecto será un éxito, ya que él a pesar de practicarla a menor escala ha obtenido resultados alentadores. “Los bosques son extensos y los dueños de las tierras desconocen que en las flores hay vida y auge de una empresa libre de contaminación ambiental”.
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