“La población urbana no tiene en claro el uso de los agroquímicos. Yo siempre digo que los agroquímicos siempre están incorporados a nuestra forma de vida pero no se ven. Lamentablemente, hemos tenido problemas pero hay que solucionarlos y seguir para adelante”, comentó Ramiro Cid.
Respecto al mal o buen uso de los productos, el Dr. Gómez, señaló: “Como médico veo como los plaguicidas dañan a las personas por su mal uso. En los hospitales llegan muchas intoxicaciones, muchos vienen de la ciudad y del domicilio. La gente hace mal uso de estos productos, sobre todo cuando quieren desinfectar. La gente cree que el plaguicida daña desde el campo a la ciudad y no es así, a veces está en la ciudad”
“Al año recibimos entre 300 y 400 intoxicaciones anuales de plaguicidas, incluso intoxicaciones casuales o intentos de suicidios. De esos el 90% o más es de la ciudad y el 2% es del campo, ya sea por trabajar ahí o por intento de suicidio”, agregó Gómez, toxicólogo del Hospital de Urgencias de la provincia de Córdoba.
“No es lo mismo pulverizar que aplicar. Son dos cosas muy diferentes”, mencionó Ernesto Maluf.
Armando Allinghi, Director de CIAFA, indicó: “Hay dos tipos de Fitosanitarios: los de la línea jardín, registrados por el SENASA que están hechos para el domicilio y después los productos que están específicamente hechos para el campo y si la gente de la ciudad usa el segundo hay un riesgo de intoxicación”.
“Los productos que se utilizan son de alta vigilancia, con lo cual no estamos rociados por productos que no tienen validez. Pero lo que pasa es que la gente usa mal los productos y están guardados, en muchos casosen un lugar en donde no tienen que estar”, agregó Allinghi.
“Básicamente, los problemas se suscitan por un problema de falta de control. Siempre se ataca a los agroquímicos del campo cuando la realidad es que el problema mayor se da en zonas urbanas. El problema no pasa por la zona, sino en cómo se maneja la tecnología de aplicación”, añadió Cid.
“En el mundo hay 3 millones de intoxicaciones anuales de plaguicidas, de las cuales, 200 mil mueren (incluyen accidentes, suicidios, asesinatos) y la OMS estima 700 mil tienen efectos crónicos. Una persona normal consume 55 químicos diferentes, así que echarle solo la culpa al plaguicida no es cerrar bien el círculo. A su vez la OMS dice que todas esta intoxicaciones, el 80% suceden en países subdesarrollados. El tema pasa por enseñar y educar sobre plaguicidas”, dijo el Dr. Daniel Gómez.
“El problema es que el campo no comunica bien lo que hace. Si las cosas se hicieran con un buen control, si el Estado controlara esto, las cosas cambiarían. Hay gente que trabaja muy bien pero los problemas aparecen con los que trabajan mal o los que son descuidados. Hemos mejorado pero la problemática se mantiene”. Mencionó Maluf, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias de UNLZ.
“Los productos fitosanitarios también han evolucionado y son muy distintos a la década de los 80”, alegó Allinghi.
Maluf, aclaró: “Si las cosas se controlan es mucho mejor. Veo que hay una falta de control en todo el país. El campo recibe acusaciones injustas pero porque no sabe comunicar. Si el público se enterara lo que hace el campo, no habría tanto temor”
“Básicamente tenemos que trabajar en la imagen del campo. Desde mi punto de vista se resaltan más los perjuicios de los agroquímicos que los beneficios. Los beneficios son muchísimos más que los perjuicios”, agregó Cid.
“La gente tiene mucho miedo a lo que no conoce. En este sentido hay que comunicar y escuchar al sector urbano y la responsabilidad del Estado es poner los recursos que tiene para identificar el problema de la zona. Si no, vamos a estar dando vueltas sobre lo mismo”, concluyó Allinghi
Fuente: Entre el Campo y la Ciudad.-,
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