PARAGUAY : Por los documentos que publicamos, también hoy, queda en evidencia que la Federación Nacional de Productores Frutihortícolas del Paraguay (Fenaprofhp), encabezada por Silvio Riveros, tuvo las manos enteramente libres para robar al Estado y a los pequeños productores sin guardar ni siquiera la apariencia. Fue un atraco en medio de mucha gente y [...]
PARAGUAY : Por los documentos que publicamos, también hoy, queda en evidencia que la Federación Nacional de Productores Frutihortícolas del Paraguay (Fenaprofhp), encabezada por Silvio Riveros, tuvo las manos enteramente libres para robar al Estado y a los pequeños productores sin guardar ni siquiera la apariencia. Fue un atraco en medio de mucha gente y en pleno día. En este hecho tuvieron igualmente decisiva participación tres casas comerciales que se dedican al rubro agrícola. Cuesta entender que con todas las irregularidades que la Fenaprofhp presentaba como “rendición de cuenta” al Ministerio de Agricultura y Ganadería, al Ministerio de Hacienda y a la Contraloría General de la República, haya continuado accediendo a multimillonarias sumas, unos 15 millones de dólares. En todo caso se entendería desde una bien montada organización para llevar adelante un proyecto que, a todas luces, tenía el propósito de robar el dinero público. Peor aún, de robar las posibilidades y las esperanzas a miles de familias campesinas en su esfuerzo por una vida mejor.
1 2 3 4 5 6 7 La Fenaprofhp se entendía con Agromaq, Gran Horizonte y F.H. SRL para que una de estas casas –previa “oferta”– saliese ganadora. En la siguiente “licitación” le tocará a la otra componente de la rosca. El sistema es sencillo: previo acuerdo –esto se nota en los documentos– la casa que debe ganar presenta un presupuesto levemente inferior al de las otras.
En las facturas de F.H. que publicamos hoy se notan estos hechos: 1) el sobrecosto, en muchos casos excesivo. Se puede comparar con el presupuesto que hemos pedido a Agro−abasto, de Héctor Miguel Chase Rodríguez, ubicado en Eusebio Ayala 333, entre 22 de Setiembre y Mayor Bullo; 2) El costo de F.H, según factura cobrada con el dinero del Estado y el costo para el público. La diferencia es igualmente importante.
No se puede decir que se aumentaron los costos ante la posibilidad de que el pago se hiciese varios meses después. Silvio Riveros, titular de Fenaprofhp, cobró siete mil quinientos millones de guaraníes gracias a la resolución número 821 del 16 de mayo de 2012, firmada por el entonces ministro de Agricultura, Enzo Cardozo.
El 5 de junio se depositaron los siete mil quinientos millones en el Sudameris Bank, sucursal Mercado de Abasto, en la cuenta de Fenaprofhp. Ese mismo día F.H. factura por el total de la suma mencionada. Sin embargo, aparece en su factura que la venta se hizo a crédito, a juzgar por la tilde que se puede apreciar en la factura, arriba, a la derecha.
¿Por qué la venta no se hizo al contado? ¿Acaso el dinero no se retiró para la compra de insumos que serían destinados a los pequeños productores?
En el extracto de la cuenta del mencionado banco aparece que Riveros retiró, el día 6 de junio, al día siguiente del depósito, la suma de 650.000.000 de guaraníes (seiscientos cincuenta millones) en tres extracciones por caja. Y así sucesivamente hasta que el 29 de junio quedaba en su cuenta “sólo” 14.598.336 (catorce millones quinientos noventa y ocho mil trescientos treinta y seis). Pero no era problema. Pronto nuevas resoluciones de Enzo Cardozo engordarían la cuenta de Silvio Riveros, como se ha podido apreciar en anteriores notas.
La compra a crédito ¿era para que la Fenaprofhp realizara otros negocios con el dinero público?, ¿o era el pretexto para que F.H. SRL elevara sus costos? Pero aunque tuviese que cobrar en diez años es imposible –inadmisible– que se duplicara, triplicara, quintuplicara los precios. Cualquier variación hacia arriba apunta en perjuicio directo del productor al que supuestamente se ha querido ayudar. Respuestas mediante la justicia
Estas y otros preguntas pronto tendrán respuestas en el estrado judicial. La fiscala de delitos económicos, Claudia Criscioni, está trabajando en la investigación de estos hechos que uno se pregunta cómo llegaron tan lejos en el uso criminal del dinero público.
Los documentos existentes en abundancia, más los testimonios de los agricultores, harán fácil la tarea de la fiscalía de modo a solicitar el castigo para quienes se aprovecharon de un esquema concebido para dañar a los pequeños productores y enriquecer quien sabe a cuántas personas. Está claro que Silvio Riveros no está solo en este proyecto.
Tenemos más documentos que mostrar, más testimonios de agricultores, que sacan a la superficie una descomunal corrupción que no se entendería –salvo desde otra corrupción– que se quedase en la nada, como otra de las tantas anécdotas que manchan nuestro país.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.