Las empresas del sur de Oregón siguen evaluando hasta qué punto el fuego de los últimos incendios forestales ha afectado al negocio este año. En el caso de la agricultura y, más concretamente, de los productores de peras, tal vez el fuego fuera un fastidio para quienes trabajan en el campo, pero lo cierto es que no tuvo ningún efecto sobre los productos.
No obstante, eso no significa que no haya problemas en el valle del Rogue. Ron Meyer, propietario de Meyer Orchards en Talent, asegura que este año ha sido uno de los peores que ha vivido en los 60 años que lleva trabajando en la agricultura. No es que la cosecha de este año haya sido mala; de hecho, Meyer dice que han podido producir 300 toneladas, solo un poco por debajo de la media anual.
Si bien muchos esperan que el humo afecte también al cultivo, Meyer no cree que vaya a dañar las peras. Por el contrario, se enfrenta a algo mucho peor: "El fuego bacteriano es una bacteria que se introduce en los árboles, por lo general por las flores", dice Meyer. "Su nombre viene de que las ramas afectadas parecen como quemadas".

Propagado por las fincas cuando las temperaturas son cálidas y húmedas durante la primavera, el fuego bacteriano puede devastar campos enteros si no se hace un control. Meyer dice que esta primavera ha sido una de las peores, y que se ha visto obligado a decidir si cortar lo máximo posible afectado por el fuego o arrancar toda la plantación.
Con 14.000 árboles en la finca, la poda de las ramas infectadas demanda tiempo y mucho esfuerzo, y las pérdidas son inevitables. Por ahora, Meyer indica que ha perdido 50 árboles y que ya le está costando el cultivo del año pasado.
No obstante, eso no significa que no haya problemas en el valle del Rogue. Ron Meyer, propietario de Meyer Orchards en Talent, asegura que este año ha sido uno de los peores que ha vivido en los 60 años que lleva trabajando en la agricultura. No es que la cosecha de este año haya sido mala; de hecho, Meyer dice que han podido producir 300 toneladas, solo un poco por debajo de la media anual.
Si bien muchos esperan que el humo afecte también al cultivo, Meyer no cree que vaya a dañar las peras. Por el contrario, se enfrenta a algo mucho peor: "El fuego bacteriano es una bacteria que se introduce en los árboles, por lo general por las flores", dice Meyer. "Su nombre viene de que las ramas afectadas parecen como quemadas".

Propagado por las fincas cuando las temperaturas son cálidas y húmedas durante la primavera, el fuego bacteriano puede devastar campos enteros si no se hace un control. Meyer dice que esta primavera ha sido una de las peores, y que se ha visto obligado a decidir si cortar lo máximo posible afectado por el fuego o arrancar toda la plantación.
Con 14.000 árboles en la finca, la poda de las ramas infectadas demanda tiempo y mucho esfuerzo, y las pérdidas son inevitables. Por ahora, Meyer indica que ha perdido 50 árboles y que ya le está costando el cultivo del año pasado.
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