jueves, 19 de diciembre de 2013

El largo tramiterío para ir de vacaciones a Chile con el perro


Muchos mendocinos ya están reservando su estadía en la costa del Pacífico. Si pensás llevar a tu mascota ya tenés que iniciar un largo papeleo, para tener el Ok a tiempo. En esta nota, las respuestas a todas las dudas.
Enero y febrero. Las ganas de palpar un viento que corra y una noche que refresque, en lugar del aire-horno-estático, apenas removido por el molesto cosquilleo de los mosquitos. Mientras llega el aguinaldo para sacar los últimos cálculos de las vacaciones, los que apuestan al horizonte en el Pacífico y piensan vacacionar con la mascota necesitan afinar los músculos, el ingenio y la paciencia para saltar dos barricadas: una, la de estimar el presupuesto con un dólar que no se toca más sus correspondientes impuestos y recargos, que sí se tocan, lo que lleva a planteos como  si ir con los pesos chilenos desde acá o extraer allá de cajero con la tarjeta de débito, por ejemplo. Y dos, la burocracia hilvanada en horas de trámites para que el perro pueda cruzar la frontera y ser un perro más en Viña, Zapallar, Reñaca, Concon, Coquimbo o La Serena.
Tras pasar estas dos barricadas, cuya altura se mide con el nivel de paciencia de uno, la imaginación podrá hacer el cambio de aire con varios días de anticipación, proyectando escenarios de arena que serán compartidos por muchos mendocinos: allí caerá la sombrilla, junto al canasto, el equipo de mate, juego de paletas de playa y algunas cosas más (los argentinos se caracterizan por llevar de todo a la playa). Todos podrán pasar sin sobresaltos el filtro de la aduana Libertadores, no así el perro. 
Para empezar conviene aclarar que si uno llega a Horcones o Libertadores con el coche bien cargadito, incluido el dogui del animal, y no trajo ninguna documentación para su perro, entonces el contingente tendrá que pegar la vuelta. El perro sin papeles no puede cruzar la frontera. Así lo aseguró a MDZ el Consulado de Chile en Mendoza. Para ello es necesario cumplir con una serie de trámites ante el Senasa y su organismo correspondiente en Chile, el SAG. Si el plan de viajar es por enero y febrero conviene anticiparse e informarse ahora de qué se trata, para empezar con el papeleo.
Si usted, al momento de llegar a nuestro país porta animales y/o vegetales, debe completar una declaración jurada ante funcionarios de SAG y Aduanas. Esta declaración debe ser llenada por personas cuya edad sea igual o mayor a 18 y para aquellos que son menores de 18 años, debe hacerlo su representante.
Este formulario se le entrega a todas las personas que pasarán por la Aduana de Libertadores. Allí están los productos animales que el turista debe declarar: animales vivos (aves, abejas, mascota/s, otros), carne o derivados (jamón, embutidos, otros), leche y sus derivados (queso, yogurt, otros)., productos de origen apícola (miel, jalea real, propóleo, otros), medicamentos veterinarios (vacunas, antibióticos, kits de diagnóstico, shampoo medicados, otros), semen y embriones, alimento para animales y productos de origen animal y comida de uso personal, que los contenga. De más está aclarar que el perro corresponde al ítem “animales vivos”.
Primero hace falta el Certificado Veterinario Internacional
Lo visto hasta ahora es el papeleo en la frontera, rápido y ágil, lo que ocurre es que para llegar a esta instancia primero hace falta pasar la gran prueba de obtener el papel clave, el Certificado Veterinario Internacional, expedido por el  Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
El Senasa es un organismo que ejecuta las políticas nacionales en materia de sanidad y calidad animal y vegetal. Entre sus funciones está la de fiscalizar y certificar la sanidad y calidad de los animales. Para este caso, entonces, certificar la sanidad del animal que cruce la frontera. Para ello se sigue un procedimiento, lamentablemente engorroso, para obtener el Certificado Veterinario Internacional. 
Para ello es necesario ir a alguno de los centros regionales del Senasa. En Mendoza es 9 de julio 459 (mendoza@senasa.gob.ar), teléfonos 4252723 - 4231162 -  4254011. También hay oficinas en Tunuyán (02622-425712), General Alvear (02625-422175) , San Rafael (0260 -4423680) , Rivadavia (0263-4443983) y en el Complejo Aduanero Uspallata (011-1561656964) .
Primero hace falta llevar el original y fotocopia del certificado de vacuna antirrábica emitido por el Consejo Profesional de Médicos Veterinarios de la provincia (Derqui 114, Godoy Cruz), para animales mayores a tres meses de edad. Esta vacuna debe aplicarse 21 días antes de la certificación oficial.  La validez otorgada por Senasa a este Certificado Veterinario Internacional estará supeditada a la del mencionado Certificado de Salud.
Otro documento necesario es el Certificado de Salud del animal. El mismo no depende de la edad del perro y da cuenta de que está sano al momento de realizar un chequeo, que tiene que hacerse una semana antes de viajar. Allí constan datos como la raza, fecha de nacimiento, sexo, peso, tamaño y pelaje y el nombre, apellido y domicilio del dueño. Lo puede emitir el veterinario del perro y se le otorgará una validez de diez (10) días contados desde la fecha de su emisión hasta la de salida del animal del país, para ser canjeado por el Certificado Veterinario Internacional. La validez otorgada por Senasa a este Certificado Veterinario Internacional estará supeditada a la del mencionado Certificado de Salud.
Otro papel para presentar es el original y fotocopia de la constancia de desparasitación interna y externa, efectuado dentro de los treinta (30) días previos al envío del animal a la República de Chile.
Además hay que presentar fotocopia del DNI de la persona que trasladará el animal hasta el país de destino o, en caso que el perro viaje “no acompañado”, una fotocopia del DNI del propietario o responsable de la mascota, a cuyo nombre será extendido el Certificado Veterinario Internacional.
Es necesario informar también el domicilio donde permanecerá el animal en Chile.
Luego completar un formulario que se podrá bajar de Internet y presentar  completo.  Si no es así existe la posibilidad de que se le entregue en el momento de inicio del trámite y recepción de la documentación. Este formulario debe presentarse firmado en original.
A diferencia de cualquier individuo, que ingresa al vecino país sólo mostrando el DNI, el perro tiene que pagar 25 pesos de pauta arancelaria y el costo adicional por la obtención del Certificado Veterinario Internacional, que es de 121,68 pesos.
No es exigencia que el animal esté identificado por microchip u otro método.
El certificado internacional tiene una validez de 30 días corridos desde la fecha de emisión del mismo.
Por último, el Senasa también indica que un veterinario privado deberá revisar el vehículo donde viajará el perro, para asegurar las buenas condiciones del mismo. Si el animal se traslada en cajas o enjaulado en avión deberá hacerlo un profesional del Senasa: esto es porque el transporte que lo lleva debe estar lavado y desinfectado.
Fin del tramiterío.
Lo que sigue: el perro en la playa chilena
Si bien en Chile, en la última década, se dieron iniciativas que sancionan el descuido de los dueños con sus animales a la hora de hacer necesidades, e inclusive multar a los que le dan de comer al perro en la calle, el Consulado de Chile en Mendoza aclaró a MDZ que no existe ninguna legislación que a grandes rasgos difiera con Argentina en lo que hace a mascotas, aunque se entiende -se entiende para no hacer quedar mal a los argentinos- que el mendocino que lleve su perro a las playas de Reñaca, Viñas, Concón y otras deberá ir equipado con la palita, la bolsita y los equipos de higiene necesarios para recoger las necesidades de animales (y no especular a que entierre sus desechos en la playa, como es usual en la costa argentina).
Algunos consejos son hacer un kit del perro viajero que incluya juguetes para que muerda y se entretenga mientras viaja, comprar la misma comida de siempre y no apostar a una alimento nuevo en el lugar de vacaciones, llevar una pipeta para pulgas y garrapatas extra, una mantita exclusiva para él en la playa, un termo con agua fría para que esté sin sed y un abrigo especial si el clima cambia mucho de noche en el lugar que se vacacione (en la playa generalmente es así).
Jamás dejarlo encerrado en el auto mientras todos se bajan, porque sin ventilación los vehículos se calientan mucho. Cuando apenas se llegue al destino de alojamiento recorrerlo con él, para que conozca dónde puede haber peligros y marque el territorio. Al igual que con los niños vigilarlos constamente, ya que puede ser desde robado hasta atropellado por un vehículo. No dejarlo atado, sino llevarlo consigo, inclusive en el momento de meterlo al agua. Evitar que consuma algo tóxico de los jardines y no darle las sobras de comidas que uno no está acostumbrado a consumir.

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