Se teme que no alcancen para compensar la suba de costos esperada. Los resultados de la segunda siembra dependerán, entre otros factores, de la cantidad de agua disponible para riego. Temor por heladas tardías.
A pesar de un escenario de precios firmes para el producto en los mercados mayoristas, podría reducirse la superficie destinada este año a la primera siembra de papa para consumo en el norte de Mendoza.
Datos del Instituto de Desarrollo Rural indican que en la temporada estival 2013-2014 la superficie cultivada con papa en Mendoza alcanzó las 6.074 hectáreas. El Valle de Uco concentró el 73% del área cultivada, con 4.427 hectáreas.
Si bien es un área menor, en el total cultivado con esta especie en la provincia sirve como termómetro de la industria y las razones del achique constituyen un indicador que deberá seguirse de cerca al momento de relevar las decisiones de inversión de los productores frente al próximo ciclo agrícola, al menos en el caso de los cultivos hortícolas.
Mendoza es la cuarta productora nacional de papa, el 75% de la superficie la concentran Córdoba y Buenos Aires. Las siembras se realizan en agosto-setiembre para las variedades tempranas y las tardías entre noviembre y enero.
Éstas últimas son las más difundidas y contienen entre el 85 al 90% de la producción total de la provincia.
Según coinciden referentes del sector, este ajuste a la baja respondería a la falta de recursos financieros de los agricultores para asumir el aumento de costos de producción que afecta por igual a todas las producciones regionales.
Los cultivos de papa para la primera cosecha deberían estar iniciándose ahora, es decir, desde mediados de agosto en adelante. Normalmente, están focalizados en el norte del territorio mendocino y algo en la parte baja de Tupungato.
Se trata de la producción local que ingresa al mercado hacia mediados de diciembre, pero todo parece indicar que esa producción temprana, que es normalmente escasa, será menor aún en el inicio de esta temporada comercial.
Descapitalizados
Rolando Tumbarello tiene producción de papa semilla en El Sosneado, Malargüe, y para consumo en la zona precordillerana de Tupungato. En el ciclo 2013/2014 hizo algunas hectáreas de papa consumo en el Norte de Mendoza, pero este año decidió no invertir.
Explica que “el año pasado entregamos semillas a porcentaje, pero esta temporada el negocio era vender y los productores están sin plata. Como consecuencia de ello, el norte de Mendoza, este año se achica. Creo que se va a sembrar un poco menos que el año pasado”.
El cambio en las condiciones impuestas por los semilleros responde, según interpreta Tumbarello, a una mayor presión de la demanda de otras zonas del país.
En ese sentido explica que “Tucumán amplió un poco el área de siembra y, al mismo tiempo, se ha complicado el sureste de la provincia de Buenos Aires, porque las lluvias que tuvieron al principio de la temporada afectaron la sanidad de los cultivos. Por eso han venido a comprar semilla a Mendoza y han estado comprando en Córdoba también”.
Esa demanda adicional habría impulsado el aumento del precio de la semilla y eso habría desalentado las siembras tempranas en Mendoza.
Según el productor valletano, “una bolsa con 50 kilos de papa-semilla tiene, hoy, un precio de entre 250 y 300 pesos y eso hace que el productor chico piense dos veces antes de sembrar porque el costo por hectárea va a aumentar muchísimo”.
Para Tumbarello a estos precios, los productores de semillas quieren vender, no ir a porcentaje, y esa, desde su punto de vista, es la razón por la que va a disminuir el área de siembra, al menos para la primera cosecha.
Detalla que “cuando yo le digo al productor que no hay que aceptar cobrar con producto, al momento de la cosecha, planta otra especie, como una zanahoria por ejemplo, o deja pasar la temporada”.
Lo cierto es que el año pasado la intención de siembra (para primera cosecha) fue mayor que este año.
Las cuentas no cierran
Carlos Aguado, que también produce semilla en Malargüe, reconoce que “se va notando una disminución en las áreas sembradas con papa, en especial en Mendoza y un poco en Villa Dolores también, pero no solamente por el precio de la semilla, sino porque, en general, los números no les están cerrando a las producciones regionales”.
En cuanto al precio de la papa semilla, sus valores arrancan en el mismo piso pero tienen un techo bastante más bajo. Dice que la bolsa de papa semilla de 50 kilos está entre 250 y 270 pesos. Mientras que la temporada anterior había estado entre 150 y 170 pesos.
Aguado insiste en que, al margen de eso, “el precio del combustible se ha ido muy arriba, todos los insumos han subido y el productor está con cierta intranquilidad, temeroso de hacer inversiones tan importantes y sin seguridad de recupero”.
Resume que todo esto le preocupa mucho al productor, y le hace dudar al momento de ponerse a preparar tierra para sembrar.
Ello, a pesar de que los valores del producto siguen tonificados. En ese sentido, Aguado reconoce que “este año los precios mejoraron un poco, porque siguieron los problemas en el Sureste bonaerense y admite que a raíz de ello, se ha notado últimamente que aparecen preguntando precios, demuestran interés en comprar semilla de Mendoza u otras zonas más áridas”.
Ratifica, en definitiva, que hay una retracción en la primera siembra de Mendoza (Norte), mientras que en la zona baja de Tupungato se nota que no hay mucho interés de los productores, a pesar de que se prevé que los precios podrían ser interesantes en enero. Subraya que “el productor va lento en sus decisiones porque está temeroso”.
La segunda siembra
Rolando Tumbarello no se arriesga a pronosticar si la segunda siembra también podrá terminar con menos hectáreas cultivadas que el año pasado.
“El productor va especulando y en estos días empieza a consultar porque tiene que arrendar o a preparar el suelo y porque se consigue semilla más barata, de la zona de Córdoba, que está a mitad de precio que la mendocina.
Precisa que “un semillón de Córdoba puede estar a 100 pesos o 150 pesos la bolsa de 50 kilos. Lo cierto es que la segunda siembra de papa para consumo debería iniciarse desde el 10 de octubre en adelante, pero es demasiado prematuro intentar prever qué ocurrirá.
Por lo pronto, Tumbarello anticipa que “vamos a analizar qué superficie de papa para semilla vamos a sembrar este año en El Sosneado; porque depende del agua que tengamos”.
Y agrega: “Como en la zona de Malargüe que corresponde a la segunda siembra en Mendoza el cultivo se inicia de noviembre en adelante, la posibilidad de hacerlo depende de las nevadas que hayamos tenido en el invierno y no está tan fácil para empezar a preparar tierra sin tener la seguridad de disponer de agua”.
Pero el grueso de la segunda siembra deberá iniciarse dentro de la primera quincena de octubre e involucra al área más importante de Mendoza, que es el Valle de La Carrera, en Tupungato.
Después vendrá otra etapa de siembra en diciembre/enero cuando se saca el ajo, que también es importante en el Valle de Uco.
“Hay que ver más adelante cómo se presenta el panorama”, dice Carlos Aguado. Recuerda que a partir del 20 de setiembre ingresa al mercado la papa primicia de Tucumán, sigue durante octubre y parte de noviembre también y en los primeros días noviembre aparecen en los mercados las primeras papas de Villa Dolores (Córdoba).
Habrá que ver cómo viene esa producción, cómo evolucionan los precios y qué expectativas se generan para los meses siguientes y, en consecuencia, cómo impactará eso en el ánimo de los productores.
Por lo pronto, referentes del sector creen que el precio de la papa va a estar firme en el verano, porque para la primera cosecha se está sembrando menos que el año pasado.
De todos modos, hay algunos que ya han decidido achicarse, inclusive pensando en el segundo ciclo de siembra. Emilio Navarro, con explotaciones en Chilecito y en Pareditas, en el departamento de San Carlos (Centro-Oeste de Mendoza), va a empezar a sembrar en octubre-noviembre, pero ya sabe que trabajará sobre menos hectáreas que la temporada pasada.
Señala que hay escasez de semillas y que “por los costos que tenemos, todos los productores están pensando en el achique, el que hacía 20 hectáreas va a hacer 10. Yo también me quiero achicar porque está pesado. El precio del gasoil y el de los fertilizantes hace que la situación sea muy complicada”.
Por otra parte, cree que va a influir “el clima, que no viene ayudando, porque hay poca nieve y va a volver a faltar agua y, por otra parte, hemos tenido altas temperaturas en forma temprana y si después llegamos a tener heladas tardías, otra vez comenzarán los problemas”.
Según Navarro, la escasez de semilla se debe a los problemas de clima que tuvo el sureste bonaerense, ya que se sembró menos en Malargüe, donde ya llevan dos años con emergencia hídrica.
Los semilleros quieren la plata
Es frecuente que cuando el productor semillero le da semilla al que produce papa para consumo, en lugar de recibir el pago en dinero espera al momento de la cosecha y se cobra con producto.
Esto beneficia al chacarero, que no tiene que desembolsar el dinero anticipadamente, mientras que el productor de semilla se cobra (con el producido de esa siembra) con el doble de lo que entregó.
Por cada bolsa (con 50 kilos) va a recibir 100 kilos, que serán cuatro bolsas de 24 ó 25 kilos de la papa que será cosechada a partir de enero.
Pero, a pesar de que se espera firmeza en el precio del producto en los mercados, los proveedores de semillas consideran que el precio de su producto es bueno en este momento y, como seguramente también necesitan plata, parecen estar reacios a “ir a riesgo”, y optan por vender.
Así es que, en primera cosecha, prácticamente no se han hecho operaciones “a porcentaje”, según afirma Rolando Tumbarello.
Comenta que “la bolsa de papa semilla se está pagando hoy, entre 250 y 350 pesos (incluido frío, flete, IVA), y que la temporada anterior no había pasado los 200 pesos”.
Los precios actuales
Rolando Tumbarello refiere que hoy “el precio de la papa buena para consumo en el mercado de concentración ronda los 90 pesos la bolsa de 24 o 25 kilos, y entre 80 y 85 una papa de inferior calidad”.
Subraya que “en ningún momento bajó de 70 pesos, se ha mantenido firme, por los problemas que ocasionaron las lluvias en el Sureste de la provincia de Buenos Aires”.
Carlos Aguado confirma que los valores de la papa consumo se han mantenido estables, y señala que “la bolsa de 25 kilos se está comercializando en los mercados de Mendoza a 90 o 95 pesos la papa de Villa Dolores, y alrededor de 85 pesos una papa mendocina”.
Según interpreta, “no son precios muy altos ni muy bajos tampoco, son precios más o menos interesantes para el productor de papa consumo”.
Costo de producción
Para el productor Rolando Tumbarello, “el costo de producción de papa es variable, según la zona, pero fluctúa entre 25 mil y 30 mil pesos la hectárea; podríamos decir que una media de 28.000 pesos es un número razonable.
Esto incluye costo de la semilla, preparación de suelo, fertilizante, combustible, sueldos y aportes patronales, corta, gastos de frigorífico y flete. El que alquila tiene que sumarle el costo del arrendamiento”.
Se estima que una hectárea puede producir alrededor de 1.200 bolsas de papas para consumo. “El alquiler es del 20%; son 240 bolsas. Pongámosle que queden 1.000 bolsas en el campo, que van a tener un costo mínimo de 28 pesos, sin ganar nada”, dice Tumbarello.
"Habría que venderla a 60 pesos por lo menos -concluye- para que dé una diferencia y poder sembrar el año que viene. Porque con la inflación, hay que volver a comprar la semilla y el combustible”.
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