miércoles, 27 de agosto de 2014

Inseguridad en el campo

Informe especial de Las Bases, medio que reciben 65.000 productores. Dirigentes rurales coinciden en la necesidad de un trabajo mancomunado con los organismos oficiales para poder realizar tareas de prevención y no ir detrás de la denuncia.
Robo sistemático de ganado, de granos en silobolsas, equinos, animales de granja, maquinarias y herramientas de trabajo son los objetivos de la delincuencia en distintas regiones del país. Cansados de hacer las denuncias por el robo de ganado, muchas veces los productores se resignan a una práctica ilegal que fue habitual desde el siglo pasado, pero los hechos se ven acrecentados y manchados con sangre a través de actos delictivos con violencia en el ámbito rural.
Robar, trasladar, faenar, comercializar sin dejar huellas son las tácticas que desde siempre se usó en el cuatrerismo de ganado y producciones regionales. En redes funcionan con zonas liberadas, plantas de faenas clandestinas, uso ilegal de armas, evasión impositiva, ocupación o alquileres dudosos de establecimientos y adulteración de documentos públicos.
A partir de reuniones realizadas entre dirigentes rurales y funcionarios del área de seguridad en diferentes provincias se han tomado algunos recaudos para mermar la escalada del delito rural sufrida fuertemente en el primer semestre de 2014.
Para controlar y trabajar en forma con junta con el accionar policial y judicial, el vicepresidente de CRA e integrante de la Mesa de Prevención Provincial, Pedro Apaolaza, explicó: “El problema es que el 50% de los robos no se denuncian. Sí los graves o mayores. La mayoría de los casos en la zona urbana es la carneada, los productores están aburridos de declarar y al no hacerlo es perjudicial porque las estadísticas son engañosas”.
Al respecto, el presidente de la Federación de Asociaciones Rural de Entre Ríos, Jorge Chemes, sostuvo que “la estadística a veces no refleja la realidad, porque la gente no hace la denuncia debido a que muchos piensan de qué sirve hacerla sino se soluciona. Sin embargo, en las sociedades rurales este años aumentaron los comentarios de robos en campos de nuestros productores”.
Apaolaza sostuvo que “cada uno en su zona sabe si hay un auto extraño, si alguien no es de la zona. En el campo todo el mundo se conoce. El productor debe avisar llamando a las entidades, contando que está pasando. Hay mecanismos, se puede hacer con identidad reservada, en forma anónima”. Y agregó: “Es importante la participación de los productores, que deben estar a la altura de lo que nos está pasando, estamos complicando para accionar a nivel preventivo y no en respuesta al hecho”.
Preocupados por los casos constantes, los integrantes de la Mesa de Enlace provincial realizaron diferentes encuentros con autoridades provinciales por la preocupante insistencia al robo en pequeña escala de ganado y carneadas. Posteriormente se ha visto una disminución en los lugares donde hay participación ciudadana y presencia policial.
El presidente de la Sociedad Rural de Gualeguaychú, Javier Melchiori, adelantó que “las acciones son dotar a la Dirección de Delitos Rurales de equipamiento extremadamente necesario”. Y agregó: “Nosotros tenemos dos mil kilómetros de caminos que hay que recorrer y hasta hace poco lo único con que contaba la Dirección eran dos motos y una camioneta”.
Para muestra falta un botón
En los distintos puntos del país existe el mismo escenario, el mapa del delito ya no se expresa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Conurbano o las grandes ciudades provinciales. Lejos van quedando los días donde se dejaba la puerta abierta del zaguán, las llaves en el auto y las ventanas sin rejas. En distintos pueblos van cambiando las costumbres ante el avance de la inseguridad.
En el NOA, una de las provincias afectadas fue Tucumán con el robo de fruta, plantas, transformadores y ruedas de auxilio.
Es por ello que representantes de la Asociación Tucumana de Citrus se reunieron con el jefe de la Policía de Tucumán y el Ministro de Seguridad para palear el robo en las fincas. Se acordó también trabajar con la policía vial cuando se observe fruta transportada en bolsas y carros, con el fin de solicitar la documentación de procedencia y destino de la misma. A raíz de diferentes gestiones se establecieron investigaciones sobre la existencia de “empaques clandestinos” que recibían “fruta robada” para su venta.
Por su parte, el presidente de Productores del Oasis Sur (PSO), integrantes de la confederación de Asociaciones Rurales de Mendoza, Aníbal Luna, aclaró que “en la zona, como en todo el país, se agudiza más, al no estar todo el día en la finca. En nuestra región teníamos un galpón cerrado con un candado para que no lo abra el viento. Hoy hay que tomar otros recaudos para no vernos afectados. Hasta ahora hemos sufrido situaciones aisladas, pero sin violencia, sólo robo de cajones, herramientas y frutas”.
Cabe recordar que en época de cosecha también se encuentra el robo sistematizado de granos, y en muchos casos con asaltos a camiones que transportaban la cosecha de soja, o la irrupción de bandas de delincuentes en los campos para descargar silos.
Buenos Aires
La primera mitad del año los productores de Buenos Aires se preocuparon por el robo en sus establecimientos. En entrevistas realizadas por LAS BASES a diferentes dirigentes rurales de Carbap, en general sostuvieron que la delincuencia es un hecho que en la provincia se ha instalado y no solamente en las regiones más cercanas a las ciudades con mayor población.
Uno de los motivos señalados se debe a la situación económica que se está viviendo, “cada vez que hay dificultades se acrecienta el robo de ganado”,  consideraron los dirigentes.
Para Alberto Berrino, de la Sociedad Rural de Necochea, “hay bastantes casos de abigeato, la patrulla rural no da abasto. Recorre una zona limitada del partido”. Y dio otra mirada: “Creo que por la necesidad, hay negocio. Hoy hay carnicerías que venden carne que no la compran al precio del frigorífico”.
Para contrarrestar el modus operandi, el 11 de junio se entregaron cien móviles para las patrullas rurales bonaerenses y se determinó su dependencia directa de la Superintendencia de Seguridad Rural, lo cual facilita la tarea rural.
El representante en la Mesa de Prevención Provincial consideró que ha mejorado bastante en algunos lados, pero “estamos evaluando el funcionamiento, para saber si este sistema es el conveniente hay que esperar un tiempo”. La colaboración de las sociedades rurales es necesaria “para saber qué está pasando.
Si el combustible que ha sido adjudicado de $1200 por semana por camioneta sirve o no”.
Preocupación
A modo de ejemplo en la sintonía con la inseguridad, a nivel nacional aumentaron en menor escala robos con violenciatambién en los establecimientos rurales, acentuándose en la provincia de Buenos Aires.
En Trenque Lauquen, el productor agropecuario Pedro Legris volviendo de un pueblo cercano fue sorprendido por delincuentes que lo golpearon ferozmente en la cabeza y luego lo ataron al igual que a su madre mayor, María del Carmen Wrba. Legris tuvo que ser internado en terapia intensiva luego de que los rescataron. El secretario de la Sociedad Rural de Trenque Lauquen y sobrino de la víctima, Bernardo Costa, declaró que “estamos viviendo un agravamiento de los hechos de inseguridad. Hay robos cada vez más frecuentes de leche en los tambos, herramientas o implementos.
“Toda la sociedad contribuye con muchísimos impuestos y tenemos la sensación de que se administran muy mal. A la policía le faltan muchos recursos, tienen chalecos antibalas vencidos y un mal estado de sus camionetas”, detalló Costa.
El caso ocurrido en la localidad de Arroyo Dulce del partido bonaerense de Salto conmovió a todo la población de la región. Marcelino Sunde, de 76 años, fue asesinado a balazos en un asalto a su campo frente a sus hermanos maniatados.
Ante lo ocurrido se fortaleció el pedido por medidas de seguridad tomando protagonismo las sociedades rurales de Carbap, que instaron a las autoridades a tomar mecanismos de prevención según la realidad rural.
“Lo sucedido a Marcelino Sunde, le podría haber ocurrido sin duda a cualquiera de los miles de productores que todavía viven en el campo. Es por eso que hacemos nuestra, no sólo la tristeza por esta irreparable pérdida, sino el reclamo por mayor seguridad e infraestructura rural indispensable para el necesario bienestar de las comunidades del interior”, declararon desde la Mesa de Enlace Provincial de Pergamino en una de las asambleas organizadas en reclamo por mayor seguridad.
Otra metodología inusual es la “toma de rehenes” a dueños de un campo. Tal es el caso de lo ocurrido en un campo ubicado en el cuartel III, del distrito de General Viamonte, en el límite con 9 de Julio, propiedad de Antonio Amengual.
El Sur también sufre
La Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (Fias) viene denunciando los serios problemas de robo de hacienda que acontecen en los establecimientos ganaderos.
“Los perjuicios no sólo involucran al sector productivo; las pérdidas anuales totales que incluyen los impuestos, tasas y servicios no cobrados por el fisco municipal, provincial y nacional, más la producción no generada y los faltantes de vientres y reproductores, asciende entre ovinos y vacunos a unos $ 119.500.000 por año. Además, este tipo de hechos ponen en serio riesgo años de trabajo conjunto entre el sector público y el privado, trabajo que permitió garantizar la trazabilidad y sanidad de la producción a los mercados más exigentes y que hoy generan trabajo y recursos genuinos para la provincia”, detallaron en una solicitada los dirigentes de Fias.
Una de las Sociedades Rurales en donde los productores fueron más afectados por robos es la de Río Gallegos, con alrededor de 2500 animales. Sus dirigentes reconocieron presiones a raíz de la investigación por abigeato en la zona. El presidente de la Sociedad Rural de Río Gallegos, Miguel O’Byrne, expresó la preocupación de los dirigentes por amenazas ante el avance de la investigación.
“Hubo presiones en distintos ámbitos, incluso productores que han sido amenazados de distintas maneras”, consideró O`Byrne.
Es por ello que solicitaron reducir la actividad clandestina en beneficio de todos y, desde la Federación, destacaron el fortalecimiento de los Geor policiales en la provincia y agradecen sus esfuerzos y compromiso.
“No debe importar quiénes estén implicados, en especial aquellos que se dicen productores. Tampoco medir cuáles son sus alcances. Sólo esperamos que la justicia llegue rápidamente en todos los casos y con todo el peso de la ley”, pronunciaron los dirigentes rurales de Santa Cruz.
Desde Chubut, el presidente de la Sociedad Rural Esquel, Hernán Alonso, manifestó que faltan recursos para combatir este flagelo y explicó que existen pocos controles bromatológicos en las municipalidades que eviten que la faena robada sea comercializada en locales comerciales.
“Chubut es una de las provincias con mayores casos de síndrome urémico hemolítico”, dijo Alonso, y agregó: “Los intendentes no logran entender que su responsabilidad también es la seguridad alimenticia de la comunidad”, señaló.
Para Alonso lo que falta para luchar contra el abigeato son recursos y de esta manera trabajar en la prevención. Añadió que los controles ruteros y bromatológicos serían importantes para evitar el abigeato.
“No puede que la carne entre a la ciudad tan fácil y se distribuya en locales comerciales”, aclaró  lonso. Y agregó: “Las municipalidades hacen la vista gorda y los políticos no toman la verdadera conciencia de lo grave que es no sólo el abigeato desde el punto de vista económico para el productor sino también los daños alimenticios que puede causar”, sentenció Alonso.
Escasa reacción y cuentagotas en las herramientas para desalentar la práctica delictiva en el campo son una preocupación que afecta a la actividad agropecuaria y al ámbito de la familia rural. Lo peor que  puede pasar es el acostumbramiento y la resignación en la falta de medidas necesarias para evitar su accionar.

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