La actividad agropecuaria es algo más que cultivos y alimentos; es un activo estratégico. Sin embargo la valoración de su importancia entre los tomadores de decisiones difiere con la real magnitud de su jerarquía. Podrá haber enfoques diferentes sobre la ganadería y el desarrollo económico nacional, pero de hecho que los debates iniciados sobre la interpretación del curso de la actividad pecuaria en la economía, parten de un consenso importante: “El crecimiento agropecuario es determinante para la industrialización y el desarrollo económico general de una nación.”
HENRY XAVIER AGUAYO RECALDE
La ganadería, atraviesa la peor crisis de su historia. A precios actuales muy por debajo de los costos de producción se ha desembocado en una disminución del hato nacional; esa disminución del stock, implica una descapitalización considerable para el sector. De esta forma el precio pagado al productor a quedado prácticamente congelado por varios años (mientras en el mostrador le subía al consumidor), provocando una drástica caída de rentabilidad y un acelerado proceso de liquidación de los activos, lo que redunda en un perjuicio económico para el país. Evidentemente que para reactivar el progreso ganadero de un país, se hace necesario un enfoque integral en vista de que los problemas que limitan ese desarrollo son de naturaleza múltiple. El sector ganadero tiene una parte importante en la economía, entonces el impacto (de su desmantelamiento) será notorio, porque el precio y las consecuencias afectan a todos. El ganadero ecuatoriano es el más importante contribuyente de la Soberanía Alimentaria, ya que está sacrificando su rentabilidad en favor del consumidor nacional, con precios largamente por debajo de su punto de equilibrio económico; lo que está ocasionando el desinterés de mantener las propiedades ganaderas y más aún de invertir en ellas, poniendo en grave riesgo la Soberanía Alimentaria que constituye el objetivo estratégico del Estado de acuerdo a la Constitución.
Lo que está ocurriendo en el país, es que las condiciones productivas, aquellas que permiten reiniciar en cada ciclo el proceso productivo, se han empezado a fracturar. Esto implica que se están cercenando las fuerzas productivas que fueron creadas y fortalecidas a lo largo de más de un siglo de construcción del agro. Cuando se habla de desestructuración alimentaria, se refiere a un proceso en el cual se están agotando las condiciones productivas que permiten al sector ganadero abastecer, de manera estructural, de alimentos básicos a la población. Los costos afrontados con los beneficios (en Agosto del 2013 el punto de equilibrio era $1.56/ lb pie y solamente lograban vender a $ 0.55 lb/pie), son los que determinan la cantidad e intensidad de las prácticas de mejoramiento aplicadas en la unidad productiva. Según el trabajo realizado por FEDEGAN en Agosto del 2013 en el que hace un diagnostico de la problemática ganadera de la costa, se determinó que la rentabilidad negativa del sector (de lo que se invierte solo se recupera el 35%) por las características actuales que presenta su problemática, necesita de manera urgente también soluciones estructurales y sostenibles, para que la solución no se convierta en una operación pasajera y fugaz que, en vez de traer beneficios para los productores, se transforme en más de una decepción, entre las tantas que ya se ha estado sufriendo.
Si bien es cierto que a casi todas las personas le gusta consumir un buen pedazo de carne, también no es menos cierto, que casi nadie suele preguntarse cual es el ganado de donde proviene su porción ingerida, el proceso que le llevó a terminar en su plato dicho alimento; y, mucho menos los costos en los que incurre el productor para ofrecerle eso que se va a ingerir. Los altísimos costos de producción, las asimetrías y distribución inequitativa entre los márgenes de rentabilidad de la cadena (en un extremo negativo y en el otro positivo), la posición dominante e indolente del sector comercializador, así como la ausencia de una política clara y con enfoque de largo plazo, van en sentido contrario con los incalculables esfuerzos que, desde la unidades productivas, los ganaderos hacemos día a día para sacar adelante nuestras familias. Los ganaderos ya no aguantamos más la indolencia, los ofrecimientos que nunca se materializan; y, como somos parte del pueblo (mandante) queremos soluciones inmediatas a la crisis, que de seguir esta puede tener consecuencias peores de las ocurridas hasta el momento. De no hacerse algo por parte de las autoridades, la ganadería pasará rápidamente del estancamiento al empobrecimiento absoluto, porque como nunca antes, los productores están recibiendo muy bajos precios por la carne, al tiempo que enfrentan un incremento inusitado de los costos de producción.
FEDEGÁN a través de una carta le solicitó al Presidente de la República, una cita para buscar un compromiso con el Gobierno que permita dar solución a los problemas coyunturales, que deben ser atendidos de inmediato, y a los estructurales que deberán ser tratados con medidas de mayor calado. Los puntos de vista de la ganadería también deben ser escuchados, no solo para perfeccionar el escenario sobre el cual el Gobierno Nacional debe trazar la política pública agropecuaria, sino por la riesgo y complejidad de los temas que impactan la producción ganadera. Estímulos que permitan llevar inversión al campo…es lo de prelación en estos momentos….ese es un asunto de los principios para poder….. “sembrar el buen vivir”… en el agro. Aunque todavía no nos ha dado audiencia, por sus múltiples compromisos, FEDEGAN seguirá insistiendo, hasta que el Gobierno conciba la magnitud de las dificultades tanto económicas como sociales, que provocarán la fractura sistemática de los miles de productores que derivan su sustento de la producción ganadera. Por eso FEDEGAN como máximo gremio representante de la ganadería Ecuatoriana, sabemos que nuestra responsabilidad es aunar esfuerzos en torno a promover las políticas de pagos justos, y dignos; por lo tanto y en consecuencia de aquello deseamos que los beneficios que pudieran lograrse no se queden en manos de los intermediarios como ha sucedido históricamente. Se trata de que en una sola pujanza se encuentren políticas e instrumentos adaptados a este país rural y agrario heterogéneo, expresado en sus diferentes condiciones agroclimáticas, en las lógicas distintas que afectan a la mediana y pequeña ganadería, ya que la gran ganadería dejó de existir hace mucho tiempo…..
AUTOR
HENRY XAVIER AGUAYO RECALDE
Federación de Ganaderos del Ecuador
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.