domingo, 3 de febrero de 2013

Las claves de la pulverización en el fin de ciclo de la soja


- Hernán García Kairuz, de Agritotal, nos explica algunas cuestiones a tener en cuenta en esta etapa en la que la oleaginosa está llegando al momento de la cosecha.

Estamos esperando una buena cantidad de precipitaciones. En general, lo que sucede con las lluvias de febrero es que empieza a complicarse la situación por las enfermedades de fin de ciclo, especialmente en soja. Las mismas pueden complicar los rindes, ya que muchas son necrotróficas: matan a la hoja y perjudican el llenado de granos.

Se sabe que uno, cuando pulveriza, tiene un porcentaje de deriva, que es cuánto del producto no está llegando al blanco. Existen dos tipos: la endoderiva, que es cuando la gota llega a la hoja pero es o demasiado grande y cae al piso o es muy chica y se evapora; y la exoderiva, cuando se vuela con el viento o va directo al piso.

Hay una serie de recomendaciones que uno debe cumplir para poder salir a pulverizar eficientemente. Lo que hay que tener en cuenta es que las fuentes del inóculo de las enfermedades, en general, están en estratos inferiores de la planta. Entonces, hay que llegar a ese punto. Hay que tener en cuenta cuatro cuestiones: la cobertura, la descarga, el diámetro y las tecnologías disponibles.
La cobertura tiene que ver con el número de gotas por centímetro cúbico. No hay un número fijo, depende del producto y tipo de producto. Un fungicida de acción sistémica con 30 o 40 gotas es suficiente. Cuando hablamos de productos de contacto, son 70. Además, hay que llegar a los estratos bajos de la planta con entre 15 y 20 impactos.

Según la ubicación donde estas, en general el avión es muy efectivo, pero existen restricciones porque estamos en zona urbana. Muchas veces tiene que ver con el estadío del cultivo: hoy no se podría salir a pulverizar un maíz con mosquito. El avión, en ese caso, es más efectivo y conveniente.
La descarga tiene que ver con el volumen que uno aplica por unidad de superficie. El mismo va a variar según la masa vegetal. También se relaciona con la temperatura y humedad. Si uno se acerca al límite de temperatura máxima, habría que levantar un poco el volumen.
En cuanto al diámetro, en los fungicidas se recomiendan gotas de 200 a 400 micrones.

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