En el campo actualmente la mayor preocupación pasa por las lluvias más que por los precios. A fines de agosto la soja alcanzó 568 dólares la tonelada, 289 para el maíz y 330 para el trigo. Hoy esos valores rondan los 538, 276 y 342 respectivamente. Es decir, el precio de la oleaginosa cayó un [...]
En el campo actualmente la mayor preocupación pasa por las lluvias más que por los precios. A fines de agosto la soja alcanzó 568 dólares la tonelada, 289 para el maíz y 330 para el trigo. Hoy esos valores rondan los 538, 276 y 342 respectivamente. Es decir, el precio de la oleaginosa cayó un 5 por ciento, maíz un 4,5 por ciento, mientras que el trigo se encareció 3,6 por ciento.
Según una nota publicada hoy en La Nación, con estos movimientos de precios el país habría perdido unos 1.700 millones de dólares y el gobierno U$S569 millones en concepto de retenciones, respecto a si se hubiera mantenido en ese nivel y si se hubieran vendido todos los productos sembrados de una sola vez.
“Estamos ante un escenario de alta volatilidad por las condiciones climáticas”, explicó a LPO Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural, quien de todas formas consideró que “no creo que sigan cayendo demasiado”.
Es que a diferencia del 2008, donde los precios llegaron a un máximo y luego se desplomaron a menos del 50 por ciento, ahora parece sostenerse la sequía en el resto del mundo y eso apunta los precios al alza en forma sostenida. “No pensamos que vaya a pasar lo mismo”, sostuvo Ambrosetti, porque “no es el escenario de ese entonces, ahora hay un problema de inundaciones y exceso de humedad”.
Las variables a tener en cuenta para ver la evolución son las decisiones de los fondos de inversión y especulación, con base en Chicago y a las perspectivas de que Brasil y la Argentina, segundo y tercer productor mundial, respectivamente, tendrán una cosecha muy buena el año próximo.
Pero la humedad y las lluvias están retrasando la siembra de los cultivos, afectando principalmente a la estrella del modelo kichnerista: la soja. “El encharcamiento va a ser perder superficie de cultivo y rendimiento”, subrayó Abrosetti.
Es que el cultivo cuanto más tiempo de luz pueda tomar, mayor cantidad de porotos podrá producir, y de mejor tamaño y calidad. Con lo cual con cada mes que se retrasa en la siembra la cosecha será peor. Por otro lado el exceso de humedad perjudica a las plantas porque producen hongos.
De todas formas, en el campo calculan que ya se consiguió sembrar el 50 por ciento. “Si llega a llover 40 o 50 milímetros, la situación volverá a ser muy compleja: el mal tiempo pondría en riesgo las implantaciones ya hechas y los lotes con problemas de drenaje de agua quedarían nuevamente esperando una o dos semanas más sin lluvias para que puedan ser sembrados”, destacó la Guía Estratégica para el Agro (GEA), un informe que produce la entidad bursátil.
En el maíz la situación es similar, aunque se calcula que hay al menos 60.000 hectáreas de este cultivo sin sembrar porque están anegadas y se espera que se realicen allí siembras tardías (a partir de enero) o de soja de segunda, explica la GEA.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estima la cosecha de soja en 55 millones de toneladas. Sin embargo en la SRA ya ajustaron a la baja el pronóstico en unas 4 millones. Esto de cualquier manera continúa estando por encima de la cosecha de este año, fuertemente afectada por la sequía.
“Continuamos siendo muy cautos en las proyecciones, que como es lógico reestimamos sobre la marcha”, remarcó Ambrosetti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.