Aunque lentamente en el país se toma conciencia respecto de la relevancia de este tema. La Universidad Austral de Chile, junto con la Universidad de la República del Uruguay, conformó uno de los tres Centros Colaboradores de la OIE que existen en el mundo para la investigación en bienestar animal.
El bienestar animal ya dejó de ser un tema sólo de grupos ambientalistas. De hecho, el tema adquiere cada vez mayor relevancia en la industria cárnica del mundo, porque son crecientes las exigencias y normas para asegurar que el animal cuente con una serie de protecciones en toda la cadena productiva, tanto en el manejo en las granjas de producción, en el transporte y como en que su sacrificio sea “humanitario”.
Así, por ejemplo, en Estados Unidos -presiones de ambientalistas de por medio- cadenas de comida rápida ya anuncian que no comprarán carnes de cerdos que provengan de predios que tengan un manejo que, de alguna forma, impacte a los animales, como las llamadas jaulas de gestación.
La misma tendencia se da en la Unión Europea (UE), donde se viene trabajando en una serie de normativas, entre ellas la que se prepara entrar en vigencia en enero próximo para el bienestar de cerdas gestantes, que involucra una serie de cambios en infraestructura de las granjas.
Paralelo a ello, organizaciones como Eurogrupo por el Bienestar de los Animales pidió a la UE que exija a las producciones cárnicas de Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile como miembro asociado) los mismos requisitos sobre “bienestar animal” que debe cumplir el sector ganadero europeo.
“Los ciudadanos europeos esperan que toda la comida vendida en la UE, producida en Europa o importada, cumpla los mismos estándares sobre bienestar animal o seguridad alimentaria”, declaró la directora de Eurogrupo, Sonja van Tichelen.
En este escenario, es hora de ver cómo estamos por casa en este ámbito.
Al parecer, Chile ha tomado conciencia de la importancia que tiene el tema. De hecho, la Universidad Austral de Chile conformó con la Universidad de la República del Uruguay uno de los tres Centros Colaboradores de la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal) que existen en el mundo para la investigación en bienestar animal.
“La OIE es la institución encargada de la sanidad y del bienestar animal a nivel mundial y nosotros somos uno de los tres centros que existen en el mundo para este tema, estamos encargados especialmente del tema para la región de América. De esta forma, desde 2009, en que fuimos reconocidos como centro colaborador, hemos estado trabajando junto al Servicio Agrícola y Ganadero (institución encargada de fiscalizar el tema a nivel nacional y que forma parte del Centro Colaborador) en pro del bienestar animal, con especial énfasis en los animales de producción y trabajo”, explica la doctora Carmen Gallo, coordinadora del Grupo Bienestar Animal de la Universidad Austral.
Este grupo ha trabajado en diversos proyectos de investigación tendientes a reforzar las bases para una nueva legislación en bienestar animal, dado que lo que hoy tenemos en Chile es sólo una norma sobre Protección Animal, donde básicamente lo que se penaliza es el maltrato o la crueldad con los animales.
Uno de los aspectos débiles en esta materia es todo lo relacionado con el uso de animales en experimentación.
“Si bien casi todas las universidades tienen ya sus comités de bioética, por los que deben pasar a revisión todos los proyectos de investigación que usan animales, falta la formación de una comisión nacional al respecto”, plantea Gallo.
Precisamente, ante la necesidad de ponerse al día con lo que está ocurriendo a nivel global, el mencionado grupo viene trabajando con los distintos rubros cárnicos.
“Hemos hecho todos los años regularmente cursos de actualización para médicos veterinarios (a nivel nacional e internacional), para personal que maneja el ganado, para los transportistas y las plantas faenadoras; hemos llevado a cabo proyectos en conjunto con la industria cárnica, para mejorar el transporte de los animales que van a matadero y para evitar el sufrimiento innecesario durante el sacrificio; hemos trabajado mano a mano con el SAG, productores e industrias pecuarias para elaborar nuevos reglamentos”, comenta la doctora Gallo.
El objetivo ha sido generar conciencia de que los animales son seres “sintientes”.
“El reconocer esto y tender a un mejor trato de los animales, no sólo nos hace mejores personas en el sentido ético, sino que, además, nos reporta beneficios en términos productivos y de calidad de productos pecuarios (o calidad de trabajo en los animales de trabajo)”, plantea la especialista. Agrega que “no puedo decir que estamos fantástico, porque estoy consciente de que aún hay problemas de bienestar, pero con toda seguridad hemos avanzado y progresado mucho en los últimos años, es un tema que vino para quedarse porque es intrínsecamente positivo”.
Falta la mirada profesional
Sin desconocer que hay avances, tanto en legislación como en procedimientos, aún hay camino por recorrer.
“Necesitamos siempre una mirada profesional, especialmente de parte de los médicos veterinarios, agrónomos y otros profesionales que trabajan con animales, que debe incluir aspectos tanto éticos, por ejemplo, reconocer que los animales son seres sintientes y disminuir el sufrimiento animal. También están los aspectos productivos, ya que debemos producir alimentos de origen animal para la creciente población humana y debemos ser capaces de encontrar un balance entre productividad y bienestar animal. En general, mientras mejor estén los animales, mayor será su producción y mejores serán sus productos, pero esto también tiene sus costos, lo que hay que sopesar y balancear”, plantea la doctora Gallo.
Una buena forma de mirar esto es como una inversión, pues contar con prácticas de bienestar animal no sólo significará mejoras en el rendimiento y la calidad de los productos, sino que puede ser un elemento diferenciador donde la etiqueta que indique “Bienestar animal” agregue valor a su oferta.
Cerdos y aves también se cuidan
La APA, Asociación de Productores Avícolas, reúne a seis empresas que representan el 95% de la producción del país, y que ha participado activamente en la relación Chile-UE sobre bienestar animal, lo que le ha permitido desarrollar estándares de buenas prácticas en este ámbito, que cumplan con las exigencias internacionales.
Así, desde 2003 vienen trabajando de manera sistemática lo que les ha permitido contar con un manual de buenas prácticas sobre el bienestar animal en aves de consumo humano, incluyendo pollos y pavos, cuyo alcance es la carga, transporte y faena en la planta. El 100% de las empresas asociadas a la APA lo ha implementado. Asimismo, se está trabajando en un nuevo Manual de Buenas Prácticas para aves en granjas, cuenta Pedro Guerrero, gerente de Sanidad e Inocuidad de APA.
En tanto, la Asociación Gremial de Productores de Cerdos, Asprocer, agrupa a 36 pequeños, medianos y grandes productores de cerdos, que representan el 91% del total de la producción nacional. Se ha incorporado a estos temas hace algunas décadas, avanzando en mejorar el bienestar animal más allá de las exigencias actuales, desarrollando manuales, implementando auditorías y ejecutando capacitaciones a los operarios de las empresas asociadas. Los documentos realizados abordan la carga de los animales en el plantel, el transporte y el insensibilizado de los cerdos en la planta faenadora.
“Es importante el aporte que han hecho las capacitaciones, algunas de ellas realizadas con expertos internacionales (Universidad de Bristol, Inglaterra), que han traspasado a los ejecutivos y trabajadores de la industria porcina importantes conocimientos para un manejo animal orientado a minimizar el sufrimiento de los animales”, señala Rodrigo Castañón, gerente general de Asprocer.
Respecto de cómo podría influir en nuestro país la entrada en vigencia de la normativa que desde enero 2013 prohibirá el uso de jaulas para cerdas gestantes, Castañón explica que ésta es una exigencia sólo para los miembros de la UE, por lo tanto, no afectará a las exportaciones de cerdos.
“Este reglamento ha sido muy debatido y postergado su aplicación en años. El 30% de las empresas europeas no están preparadas para su aplicación”, precisa.
La realidad es que las jaulas para cerdas gestantes existen en Chile, pero las exigencias europeas no afectarían, ya que la UE no es el principal mercado de estos productos. Sin embargo, eso no significa que no haya que estar atentos.
“De todos modos, esto no significa que no debemos preocuparnos, sino que debemos aprovechar el tiempo para ir aproximándonos a un mejor balance entre productividad y bienestar en la producción de cerdos; esto también es verdad para las aves, donde también hay nueva legislación de la Unión Europea sobre los espacios mínimos y condiciones de mantención de las ponedoras”, recalca la especialista.
Ojo con lo que viene
El que se esté trabajando y que se cumplan las normas actuales no significa que en el país todo esté listo. Porque la tendencia global es ir mejorando cada vez más las distintas condiciones. Por ello, la recomendación es a estar atentos a las normativas internacionales que nos ponen en alerta sobre temas que no hemos abordado.
La doctora Gallo menciona que una de ellas es la de la Unión Europea sobre sacrificio humanitario, aunque Chile ya tiene aprobado un reglamento para sacrificio humanitario para consumo, que es muy similar a lo que viene en la UE. En este ámbito, hay un trabajo ya iniciado de difusión por parte del SAG y del Programa de Bienestar Animal de la UACh.
La especialista comenta que, en general, hay que tener siempre en cuenta que Chile es miembro de la OIE y que esta institución ha elaborado los “estándares de bienestar animal” , como país tendremos que cumplir lo que allí se recomienda en los distintos ámbitos (transporte, sacrificio, perros vagabundos, animales de laboratorio).
“Aunque sólo sean recomendaciones internacionales, ése es nuestro norte. No debemos preocuparnos por el bienestar animal sólo por obligación, sino porque creemos que -considerando el bienestar animal- podemos producir productos éticamente aceptables para los consumidores, con una mejor sustentabilidad de la producción y porque, en definitiva, nos sentiremos mejor como seres humanos”, acota.
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