La producción de especies silvestres es algo que no se puede controlar y ello conlleva la incertidumbre en cuanto al volumen que pueda alcanzarse cada año. No obstante, “en los últimos diez años, por nuestra parte, estamos presenciando un crecimiento medio de un 15% anual”, explica José A. Folgado, gerente de la empresa Hongos de Zamora.
Sin embargo, Europa es un gran consumidor de hongos silvestres en general y “aunque hemos hecho alguna que otra venta en Estados Unidos, Canadá o Japón, no ha sido algo regular”, comenta Folgado. Y es que la gran demanda de Europa deja poca disposición de mercancía para otros mercados fuera del continente. “Debemos asegurarnos de tener un crecimiento responsable y no podemos dejar sin producto a un cliente que ya tenemos por intentar abrir mercado en otras zonas del mundo”, añade Folgado.
Sin embargo, Europa es un gran consumidor de hongos silvestres en general y “aunque hemos hecho alguna que otra venta en Estados Unidos, Canadá o Japón, no ha sido algo regular”, comenta Folgado. Y es que la gran demanda de Europa deja poca disposición de mercancía para otros mercados fuera del continente. “Debemos asegurarnos de tener un crecimiento responsable y no podemos dejar sin producto a un cliente que ya tenemos por intentar abrir mercado en otras zonas del mundo”, añade Folgado.
El principal objetivo de esta empresa zamorana es poder proveer a sus clientes de países como Francia, Bélgica, Holanda, Reino Unido, Alemania, Suiza, Italia, Portugal y España de este producto durante todo el año. “Hay que tener en cuenta que la época más fuerte suele ser el otoño en el hemisferio norte, no obstante, recurrimos, además de las existencias españolas y la portuguesas, a otros países productores como Polonia, Bulgaria, Rumanía o Serbia para garantizar el suministro a nuestros clientes”, indica Folgado.
A día de hoy, “se están moviendo tanto en fresco como congelado, entre 800 y 1.000 toneladas de hongos anuales”, aclara, Folgado, y de ésta cantidad, entre un 60 y 65% se queda para el consumo español. En cuanto al precio, al ser un producto silvestre, y además de delicada logística, es más alto que el de los hongos cultivados. “El precio medio ronda los 20 euros el kilo, y aunque el transporte es caro por las condiciones que necesita, está compensado”.
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