URUGUAY : Infobae publicó ayer un artículo de la periodista Giovanna Fleitas (de la agencia de noticias francesa Afp) en el cual aborda la trazabilidad uruguaya.
Comienza diciendo que nuestro país tiene 3,3 millones de habitante y más de 11 millones de cabezas de ganado, e implantó con fines fiscales lo que se conoce como trazabilidad. Una medida que colocó al país en la cima de los mercados cárnicos.
La nota también hace mención a los códigos QR que por ahora puede verse solo en algunos supermercados pero todo indica que se hará general a todos los comercios.
En el artículo aparecen Fernando Pérez, vicepresidente del Inac; Dalqui Roja que aporta su visión desde la producción; y María Nela González del Snig.
Entre los datos que aporta el artículo de Infobae se menciona que “en 2011 Uruguay batió su récord histórico en la entrada de divisas por la exportación de carne bovina, con ventas por unos 1.343 millones de dólares, resultado de la colocación de 226.955 toneladas”.
El siguiente es el artículo completo publicado ayer por el portal Infobae.
URUGUAY LE SIGUE EL RASTRO A 11 MILLONES DE VACAS. Infobael – Giovanna Fleitas (agencia Afp) – El sistema único para seguirle el rastro a una vaca desde que nace hasta que acaba en un plato comenzó en Uruguay como un sistema para controlar la evasión fiscal y se transformó en un sello distintivo de calidad de su carne.
La trazabilidad bovina pasó a ser una poderosa herramienta de marketing que colocó al país -con 3,3 millones de habitantes y más de 11 millones de cabezas de ganado vacuno- en la cima de los mercados cárnicos.
“Hace 20 años teníamos dificultades en el manejo de este rubro, sobre todo en la evasión fiscal” por eso “empezamos a idear un sistema que superara el papel, un sistema enorme de toda la industria frigorífica que se conectó con el campo logrando la trazabilidad global”, contó Fernando Pérez, vicepresidente del Instituto Nacional de Carnes (Inac).
Este sistema único en el mundo consiste en una doble identificación en el ganado compuesto por una caravana visual -colocada en la oreja izquierda- y una electrónica -en la derecha- que acompaña a cada animal desde los primeros meses de vida hasta su llegada al frigorífico.
Para Dalqui Rojas, que produce junto a su familia ganado bovino en un establecimiento en el departamento de Lavalleja, es innegable que el sistema benefició al productor, a lo que se suma su practicidad.
“Si se pierde una caravana es muy fácil identificarla, (…) entonces es bien fácil reponerla, incluso se hace por Internet”, explicó.
El sistema se completa con la llegada del ganado a los frigoríficos, donde un minucioso proceso garantiza que la información de cada uno de los animales llegue a cada corte de carne y luego a los consumidores de todo el mundo.
“La trazabilidad desde el punto de vista del marketing, de verle la cara al productor a través de la lectura del código QR o código de barra es una yapa”, comentó Pérez, quien aclaró que recorrer virtualmente el historial del animal es una opción que hasta ahora sólo se utiliza en exhibiciones, pero que también está disponible para los clientes que lo soliciten.
En los últimos meses, el Inac desarrolló una experiencia piloto en el mercado local colocando un código a algunos cortes, por lo que las góndolas de los supermercados uruguayos también son testigos del avance.
Para María Nela González, directora del Sistema Nacional de Información Ganadera de Uruguay, la trazabilidad aseguró al país “la permanencia en los mercados y el alcance a acceder a los mercados más exigentes”.
Las cifras de exportación de carne bovina de los últimos años lo avalan, ya que ha sido constante la mejora en los precios de colocación.
En 2011 Uruguay batió su récord histórico en la entrada de divisas por la exportación de carne bovina, con ventas por unos 1.343 millones de dólares, resultado de la colocación de 226.955 toneladas.
Dos años atrás, en 2009, había necesitado vender unas 263.000 toneladas para alcanzar los 970,8 millones en exportaciones del mismo rubro.
El pequeño territorio uruguayo -de 176.215 Km2- y las amigables características geográficas y climáticas fueron los aliados fundamentales de las autoridades a la hora de imponer el sistema.
“Esto es una cosa que no todos los países lo pueden hacer porque depende mucho de las circunstancias del territorio nacional y las distancias y demás”, por eso “hoy estamos a la cabeza del mundo en este sistema”, explicó Pérez.
Las cortas distancias llevan a que los controles sean realizados a tiempo, garantizando no sólo la trazabilidad como mecanismo fiscalizador sino como una potente herramienta de control sanitario.
“Para las autoridades sanitarias es una herramienta que les permite llevar en tiempo real el control y la vigilancia epidemiológica”, señaló González. Un control que aleja los fantasmas de los brotes de fiebre aftosa que afectaron al país en 2001, despojándolo del estatus de país libre de aftosa sin vacunación y relegándolo de mercados importantes durante varios años. En la actualidad, el país está catalogado como libre de aftosa con vacunación.
“Uruguay es fruto de la introducción de la ganadería en el país, nació detrás de la vaca, y es el principal rubro de exportación, representa el 10% del PIB (Producto Interior Bruto)”, destacó Pérez.
Por eso “se nos va la vida” en mantener la excelencia y los controles fiscales, concluyó.
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