martes, 20 de septiembre de 2016

Chile : Parte pionera iniciativa para controlar polilla de la uva


Expertos esterilizarán 250 mil especímenes para interferir en ciclo reproductivo del insecto.
La Lobesia botrana es una polilla de no más de 8mm de largo, de tonos sepia. Parece una polilla más, pero no lo es. Desde que en 2008 se detectó su presencia -por primera vez- en el país (Linderos), su expansión ha sido tan rápida como dañina.
Hoy está presente entre la Tercera y la Novena Región y no sólo ataca viñedos, sino que a arándanos y ciruelos y según cifras del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) sólo en la temporada 2015-2016, tiene 3.032 huertos y 82.259 há afectadas.
Por eso, es el SAG- junto a la empresa privada- implementan desde 2008 un Plan Nacional para su control y erradicación, que incluye vigilancia (para conocer su distribución en el país); emisores de confusión sexual (feromonas para confundir a los machos y disminuir reproducción) y control químico (pesticidas).
Pero decidieron ir más allá y mañana comienzan una iniciativa inédita en el mundo y que complementa el trabajo ya hecho: se liberarán en áreas urbanas 10 mil polillas semanales previamente esterilizadas para interferir en la reproducción de la especie y así reducir gradualmente su población. Será el primer grupo de 250 mil insectos que se liberarán en las próximas 28 semanas, temporada en que esta polilla vuela y completa hasta tres ciclos reproductivos.


Ciencia para innovar
Hernán Donoso es el encargado del Laboratorio Experimental de Lobesia botrana,  creado en Arica en 2015 por el SAG. Su experiencia y la de su equipo en el control exitoso -por 20 años- de “la mosca de la fruta”, a través de la esterilización de machos, lo tiene hoy al frente de este proyecto de la polilla de la vid. En él trabajan conjuntamente expertos de la Fundación para el Desarrollo Frutícola (FDF), la Comisión Chilena de Energía Nuclear, la Agencia Internacional de Energía Atómica y el apoyo de la Asociación de Exportadores y la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).
“Sólo en Siria e Israel se han hecho trabajos de esterilización con la polilla, pero en laboratorio. Nadie ha llegado a liberarlas al medio ambiente”, dice Donoso.
El proceso no ha sido simple: “Se hace captura de ejemplares adultos en medio silvestre, se crían masivamente en laboratorio, lo que obliga a desarrollar una dieta artificial, un método de cría y un sistema de bioseguridad máximo, ya que es un insecto dañiño”, cuenta.
Luego se debe esperar el proceso de desarrollo. El ciclo completo dura entre 44 y 49 días. Al día 12, el huevo alcanza estado de pupa (antes de convertirse en adulta), momento de intervenir.
David Castro, encargado de proyecto en FDF, dice que se llevan las pupas de la polilla a la Comisión Chilena de Energía Nuclear, donde son irradiadas con rayos gamma, método con el que se esterilizan. “Es una técnica inundativa, que busca liberar gran cantidad de insectos estériles para bajar la probabilidad de que los insectos silvestres se crucen”.
El experto del SAG agrega que la técnica no presenta riesgo para las personas, es amigable con el medio ambiente y que se escogió Quilicura para el piloto, ya que mientras el Plan Nacional mantiene un buen control de la polilla en predios productivos, en la zona urbana es más difícil de lograr. “Hay muchas casas que tienen un parrón y ahí la polilla crece y se reproduce sin control, afectando el programa”, dice.
El ministro de Agricultura, Carlos Furche indica que la plaga de esta polilla es una de las principales amenazas del sector frutícola en los últimos años y por eso se trabaja en una estrategia integral. “En ese contexto se pondrá en ejecución de manera experimental la liberación de polillas estériles, algo análogo a lo que se hace con la mosca de la fruta, y que ha sido muy eficiente en su control”.
Por mientras, los frutos del plan nacional ya se ven: entre 2015-2016 se redujo 70% el nivel de captura del insecto respecto a la temporada anterior en las 31 mil trampas para atrapar polillas adultas instaladas entre Atacama a Aysén. “Tenemos fundadas expectativas de que si a lo que ya se está haciendo, con los sistemas de control vía confusores sexuales y plaguicidas, se le agrega este instrumento, avanzaremos mucho más rápido en la eliminación de la plaga”.
No por nada el presupuesto para su control y erradicación pasó de $3.300 millones de pesos en 2014, a $11.000 millones, en 2016.

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