miércoles, 4 de mayo de 2016

Hipotermia de los lechones recién nacidos: Su importancia


Según científicos de Dinamarca, las temperaturas corporales medidas solo dos horas después del nacimiento, son buenos indicadores de la salud futura de los lechones. Cuando ocurre la hipotermia, los neonatos tienen un mayor riesgo de enfermedad, inanición y aplastamiento.
Introducción
La mortalidad perinatal es una causa mayor de ineficacia en la producción animal, especialmente en la producción porcina, con una alta incidencia en los rendimientos finales. Una de las mayores causas de esta mortalidad es la hipotermia, debido a la pérdida excesiva de calor por el bajo peso, falta de mamada, y especialmente por falta de calor externo para los lechones. Sin embargo, son muy pocos los porcicultores que le prestan la atención suficiente para evitar una alta incidencia, acostumbrándose la mayoría de ellos a determinados porcentajes, entendiéndolos como normales. Solamente cuando comparan sus resultados con otras explotaciones, adquieren conciencia del problema (Mellor DJ, 2008).

Es importante recalcar que la especie porcina se caracteriza por presentar un porcentaje de mortalidad neonatal muy elevado, en comparación con otras especies como la bovina, ovina o equina, constituyendo aproximadamente del 10 al 15% de los lechones nacidos vivos. Esto sucede a pesar que la porcicultura cuenta con una de las más modernas tecnologías en Producción Animal. Ello es debido a la propia naturaleza del lechón, al nacer con deficiencias fisiológicas muy marcadas, dificulta su adaptación al nuevo medio en las primeras 24 a 72 horas de vida. Entre estas deficiencias podemos destacar su bajo peso al nacimiento en relación a su peso adulto (el l%). Además, nace sin una capa protectora de pelo y con una cubierta de grasa subcutánea muy fina, sin siquiera reservas energéticas corporales para poderlas movilizar en las primeras horas. Y si a ello sumamos el hecho de presentar una mayor superficie corporal relativa con respecto a su estado adulto, todo ello provoca un bajo aislamiento del lechón respecto a la temperatura ambiente; lo cual también se agudiza por el hecho de no contar el lechón con un sistema de termorregulación maduro en el momento del nacimiento. Todo ello va a contribuir a ocasionar un importante número de bajas por pérdidas de calor o enfriamiento y por hipoglucemia (Mellor DJ, 2008).






Causas no infecciosas responsables de la mortalidad neonatal
Aplastamiento:
Con respecto al aplastamiento de los lechones por parte de la madre, éste también es causa de mortalidad en la sala de partos, sobre todo en los primeros días de lactación. Las posibles causas de estos aplastamientos son: frío, hambre, jaula estrecha, suelo resbaladizo para la cerda, carácter de la cerda (Palechek, 993). La mayor incidencia por aplastamiento se ha observado en las primeras 12-24 horas pos parto, debido a que el lechón en sus primeras horas de vida prefiere descansar cerca de la madre, buscando el alimento o el calor. La mayoría de los aplastamientos recaen sobre lechones débiles, con pocos reflejos y con movimientos lentos, lo que les provoca una reacción tardía ante los movimientos de la cerda cuando se echan. (Quilles, 2004).

Inanición:
En lo referente a la inanición de los lechones, esto por lo general ocurre en las primeras horas de vida. No es debido a debilidad o bajo peso al nacimiento o a la escasa producción láctea de la cerda, sino a la imposibilidad por parte del lechón de establecer el vínculo materno filial, y empezar con éxito el inicio del ciclo del amamantamiento (Reese, 2001).

Hipoxia:
La causa más común de mortalidad de lechones durante el parto es la hipoxia. Esta juega también un papel fundamental, y es especialmente interesante desde el punto de vista del manejo, puesto que la hipoxia es consecuencia de un parto muy largo o de un intervalo muy largo entre el nacimiento de dos lechones. Una posible causa de este problema es la edad de la cerda y la temperatura ambiente en la nave de maternidad; estos dos factores afectan la duración del parto (Tocágni, 1993).

Malformaciones congénitas y hereditarias:
Las anomalías durante el desarrollo ocurren con relativa frecuencia en los cerdos. La mayoría de estas anormalidades son aparentes al nacimiento, por ello se les denomina congénitas; sin embargo, algunas de ellas se manifiestan tiempo después, tal es el caso de las hernias inguinales. Las anomalías del desarrollo pueden originar trastornos en la morfogénesis (malformaciones) o bien, alteraciones en la forma o estructura de un órgano ya formado (deformaciones) (Quilles 2004).

Hipotermia:
La hipotermia se define como la disminución de la temperatura corporal rectal por debajo del rango normal para la especie. La exposición a condiciones ambientales que favorece la pérdida de calor (frío, humedad y viento), reduce la temperatura normal corporal. A no ser que las pérdidas se minimicen mediante respuestas de adaptación o se compensen con un aumento de la actividad metabólica. Las respuestas fisiológicas y las manifestaciones clínicas de la hipotermia comprenden incremento de la viscosidad sanguínea, temblores, hipotensión, arritmia cardiaca, hipoxemia y acidosis (Radostits et al, 2002).





¿Qué sabemos de la hipotermia?
La hipotermia puede llevar a producir enfermedades, inanición, hipoglucemia y aplastamiento en los lechones neonatales.

Según científicos de Dinamarca, las temperaturas corporales medidas solo dos horas después del nacimiento, son buenos indicadores de la salud futura de los lechones. Cuando ocurre la hipotermia, los neonatos tienen un mayor riesgo de enfermedad, inanición y aplastamiento.

De una temperatura de 38-40°C en el útero de la cerda, los lechones tienen que soportar temperaturas de aproximadamente 20°C en granja comercial. Esto es cierto, porque los criadores prefieren esta última temperatura para sostener a la cerda que requiere de 16°C, y evitar temperaturas más allá de los 30°C que les ocasionaría estrés calórico, dejarán de comer y producirán menos leche. Una temperatura de 20°C es un desafío termal, y que les puede producir una hipotermia pos natal en los lechones, esto se relaciona fuertemente con la tasa de sobrevivencia. (Malmkvist J 2012).

Para probar las causas de hipotermia, los investigadores registraron datos fisiológicos y de comportamientos, como tiempo para la primera succión del calostro, tiempo promedio de nacimiento, dificultad del parto, y se les relaciono con las temperaturas rectales de cada individuo dos horas después del nacimiento.

Se encontró que para que el lechón sufra de hipotermia, una de las causas está relacionada con el peso individual, y la otra, es dónde se colocan los lechones después del nacimiento para su primera succión. Se comprobó que lechones que permanecen cerca a la madre caliente y succionan rápidamente, tienen más probabilidad de sobrevivir, comparados con los lechones que “perdieron su camino” para la ubre; los cuales se volvieron hipotérmicos (Kammersgaard TS 2011).

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