Al recorte en trigo se sumará un retroceso en la siembra de cultivos de verano.
El motor de la agricultura uruguaya de los últimos 10 años bajará las revoluciones en la próxima campaña. A poco más de dos meses del inicio de la siembra de soja, el área dedicada a la oleaginosa tendría un piso mínimo de caída de 10% y un máximo de 15%, lo que llevaría a una superficie de entre 1,2 millones a 1,3 millones de hectáreas.
El motor de la agricultura uruguaya de los últimos 10 años bajará las revoluciones en la próxima campaña. A poco más de dos meses del inicio de la siembra de soja, el área dedicada a la oleaginosa tendría un piso mínimo de caída de 10% y un máximo de 15%, lo que llevaría a una superficie de entre 1,2 millones a 1,3 millones de hectáreas.
La caída del área sojera uruguaya para 2015/16 se estima tendrá un piso de 10%.
El dato final dependerá de la evolución de los precios en los dos próximos meses –con el mercado climático en curso en EEUU y las preocupaciones que agregó esta semana la economía de China–.
Aunque la superficie bajará unas 200 mil hectáreas, por múltiples factores el área de soja se mantendrá en niveles altos. Las previsiones de un episodio intenso de El Niño genera la expectativa de una buena implantación y desarrollo de los cultivos de verano que no llevan riego.
A la baja, relativamente leve porcentualmente de la soja, se agregará la del maíz. Como en los países vecinos y en EEUU, habrá un recorte debido a los mayores costos. El sorgo abre una interrogante y parte de la respuesta la tendrá en los próximos días ALUR cuando presente su programa comercial para 2015/2016 para la elaboración de etanol.
A favor de un mantenimiento del área figuran algunas bajas de costos. Se han registrado ajustes en las condiciones de los arrendamientos como en varios insumos clave, mientras la sobreoferta de camiones y prestadores de servicios presionará a una corrección en los valores.
La zafra 2014/2015 fue de quiebre para la soja. Los agricultores sembraron con precios que iban en baja y con los mismos costos que en la zafra anterior. El mercado no llegó nunca a repuntar a los valores pretendidos por los agricultores mientras el déficit hídrico a partir de febrero limitó drásticamente el potencial de rendimiento. Esto se dio especialmente en las zonas con tierras menos aptas –centro, noreste y este del país– en que los resultados fueron adversos y donde se concentrará la baja en la superficie de soja este año.
En el núcleo agrícola –litoral sur y norte, suroeste y parte del centro sur del país– la corrección no será relevante y la soja ocuparía en los próximos meses un área similar al año anterior. Son las regiones con suelos más aptos para la agricultura continua y que están más cerca de los puertos, lo que modera los sobrecostos logísticos. Además –y esto es relevante– fue en el litoral donde la sequía castigó menos los rindes permitiendo mejores resultados. Con poca área de trigo sembrado, la apuesta a una soja de primera está a la espera de concretarse apenas comience octubre.
En términos de costos, se han logrado ajustes en los arrendamientos, a lo que se suman correcciones en insumos. El gerente de semillas de ADP, Sebastián Arrivillaga, adelantó en el programa Tiempo de Cambio de radio Rural que el precio para las semillas de soja caería entre 20% y 25% en relación al año pasado, a tono con la baja en la materia prima.
En agroquímicos, los genéricos de glifosato han seguido corrigiendo hacia abajo, mientras en fertilizantes la urea ha tenido una mayor presión bajista, algo que no se ven claro para los fosfatados.
Caer desde la cima
El año pasado la oleaginosa cubrió un área entre 1,4 millones y 1,5 millones de hectáreas, según las estimaciones privadas, la mayor área alguna vez sembrada en Uruguay. Parte del área que se sembró no se cosechó debido a los magros rendimientos en las zonas marginales.
Se estima que se sembrará soja en 1,2 millones a 1,3 millones de hectáreas.
Es en estas regiones donde se han dado los mayores ajustes en el valor de los arrendamientos. En principio se dio porDESCONTADO
que eran campos que pasarían a modelos ganaderos o agrícolas ganaderos, aunque es un razonamiento excesivamente lineal. Fue notorio el destaque de grandes empresas dejando campos, pero esto no quiere decir que esas hectáreas se retiren de la agricultura. Los propietarios seguramente implantaron verdeos para pasar el invierno y ganar tiempo.
En el caso de dueños de campos que ya venían con actividad ganadera es altamente probable que sumen esos campos a la producción de carne. Pero también son muchos los propietarios que desde hace años dejaron la actividad y que hoy no tienen el capital suficiente para volver a producir. Y aceptarán rentas menores.
El de la liquidez es otro factor relevante a la hora de analizar las opciones que tomarán los agricultores. Y es unos de los elementos que restringirá la superficie del maíz para grano comercial durante 2015/2016.
El cereal es un cultivo costoso y eso siempre se marcó. Pero ahora esto juega un papel relevante en función de la liquidez y acceso al financiamiento de los agricultores. Se viene de una floja campaña de cultivos de invierno 2014/2015 y una regular zafra de soja. Con un marcado descenso del área de trigo este año, muchos agricultores tendrán solamente a los cultivos de verano para “pasar” todo 2016. Y en el maíz, el listón es alto de pasar por los exigentes rendimientos de equilibrio. Si el Niño fuerte se expresa plenamente en lluvias puede también significar un premio para quienes apuesten al cereal.
Entre operadores de insumos y grandes jugadores agrícolas se espera un ajuste a la baja en la superficie del maíz. El cereal será destinado a las mejores chacras, especialmente en campos propios o en modelos atados a la producción de carne. En términos de oferta y demanda, el mercado seguirá con una oferta amplia de importaciones. En el acumulado de 2015 se han comprado casi 147 mil toneladas de maíz entero paraguayo y maíz partido argentino, en línea con las 283 mil toneladas importadas el año pasado.
No hay aún proyecciones definidas sobre el área de sorgo aunque corre con ventaja frente al maíz por su menor costo y mayor flexibilidad para ser usado en el mismo predio que la ganadería. Una parte relevante de las hectáreas dependerá del plan comercial que ALUR presente en agosto para la producción de etanol 2015/2016.
El año pasado gran porcentaje del sorgo al norte del río Negro tuvo como destino la elaboración del biocombustible. Y lo que talló fuerte fue el precio mínimo de US$ 180 por tonelada puesto en planta. Un valor que dejó al sorgo con destino a etanol a un precio similar al maíz cuando habitualmente hay un premio del segundo sobre el primero de 20% a 25%.
Si ALUR reitera un precio de US$ 180 por tonelada posiblemente pueda seguir creciendo en área. Hay que afinar estrategias para ampliar las alternativas de salida a un mayor volumen de sorgo por fuera del consumo interno y la producción de etanol. El año pasado ALUR se comprometió a la compra de 3.500 kilos por hectárea más un plus que se fue ajustado en la zafra.
Si bien en la campaña pasada los rendimientos en el litoral norte fueron relativamente bajos, queda la duda en los productores sobre el destino y precio que tendría el volumen por encima de lo que compre la empresa estatal. Ya los técnicos de ALUR evaluaron las alternativas de exportación del grano para no generar una sobreoferta.
Cada cultivo tiene sus razones para achicar el área, pero es un ajuste leve por ahora. Como para cruzar el vendaval de precios más bajos retirando de producción las peores chacras. Y ver si en 2016 el dólar fortalecido y la menor oferta global de granos permite volver a apostar fuerte.
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