miércoles, 5 de agosto de 2015

Un trago muy agrio: la campaña del limón


La cosecha finalizó hace un par de semanas, no hubo exportación y ante el escaso consumo interno, la fruta fue destinada a la industria. A las quejas por la falta de rentabilidad, le suman los costos al producir.
El sector citrícola sigue en crisis. En marzo pasado, toneladas de naranjas fueron arrojadas a los costados de la Ruta Nacional 14, en el Sur correntino y Norte entrerriano, en señal de protesta por la falta de rentabilidad. Sostienen que son muy elevados los altos costos de producción y que los precios sufrieron una brutal caída.

Ahora le tocó el turno al limón, desde la zona de Santa Lucía, donde si bien reina la horticultura hay una buena producción de citrus, hace unos 15 días finalizó la cosecha principal de limón.


Consultado un productor, dijo a EL LIBERTADOR que obtuvo 600 toneladas de limón, que fueron destinadas a la industria ante la imposibilidad de exportar y vender en el mercado interno.

Así la problemática para exportar sigue siendo un palo en la rueda para los productores, al igual que la caída de los precios. “Estamos mal, no hubo exportación; todo el limón lo tuvimos acumulado acá, el mercado interno está muy bloqueado y de última se mandó a la industria”.

“Terminamos hace 15 días de realizar la cosecha, hay algunas quintas que todavía no dan frutos; pero los costos son superiores a los precios que se están pagando. Hay en Bella Vista fábricas que absorbieron los frutos. Se pagó 1.200 pesos la tonelada, apenas pudimos salvar loQUE INVERTIMOS para producir”, sostuvo el empresario de 65 años.

Quienes producen naranjas y mandarinas atraviesan el mismo problema. “En el Mercado Central de Buenos Aires, el cajón de naranjas se paga 40 pesos y un cajón de mandarinas (alrededor de 23 kilos) 30 pesos; para cosechar tenemos que contar con 11 pesos, para el que embala otros 5, el flete cuesta 13 pesos por kilo y no queda nada”, aseguró.
Se quejó además de la falta de mano de obra. “Tenemos un sistema muy perverso que le paga a la gente para que no trabaje. Está bien la ayuda a las madres a través de la asignación familiar, pero en la zona hay muchos que cobran pensiones por enfermedades que no tienen y así evitar trabajar. Se perdió totalmente la cultura del trabajo y emplear a un chico de 16 años es considerado explotación infantil”, señaló.

SECTOR EN CRISIS
Resulta oportuno mencionar un informe publicado meses atrás que recogió datos de un trabajo elaborado por la Sociedad Rural Argentina (SRA) denominado La agenda del campo, que fue respaldado con el testimonio de productores.
Advirtió que “los productores citrícolas del NEA también enfrentan un escenario internacional y local adverso. La caída de las exportaciones, sumada a la debilidad de la demanda de los mercados de jugos, genera un aumento de la oferta de frutas en la plaza doméstica, que impacta negativamente en los precios que recibe el productor. Éste hoy cobra la mitad de lo que necesitaría para cubrir los costos y seguir en actividad (recibe 0,40 pesos por kilo, mientras que necesita 0,68 pesos para producirlo)”.

PANORAMA OSCURO PARA  EL TOMATE
Por otra parte, el productor santaluceño advirtió que para septiembre habrá una sobreoferta de tomate. “Se avecina una catástrofe”, dijo al respecto, ya que el exceso del producto deriva en precios muy bajos y todo como consecuencia del clima

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