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jueves, 25 de febrero de 2021

Año de aumento poblacional de las “chicharritas rojas”

 

Tanto en Cuyo, como en San Luis, Córdoba y otras provincias, hay gran cantidad. Una especialista nos brinda detalles de su ciclo de vida y su acción.
Viniendo desde Mina Clavero, pasando por Nono, Las Rabonas, Los Hornillos, Villa Las Rosas y hasta Villa Dolores, en el departamento San Alberto, provincia de Córdoba, y luego pasando muy cerca de Merlo, y Quines, en San Luis, hace pocos días llamó la atención de este cronista, que circulaba por la ruta, un ruido ensordecedor y continuo.


Chicharras. Chicharritas. También cigarras. Coyuyos.


En un momento, era tan fuerte el sonido, que no se podía hablar, entre dos personas, a poca distancia del monte, al costado de la ruta.


Ya entrando en San Juan, pasando El Encón, en el departamento 25 de Mayo, algo similar, quizás con mangas más pequeñas en cantidad (y por ende menos sonido), pero en cultivos diversos.


Por estos motivos, gran curiosidad, y para dar a conocer a nuestros lectores de Suplemento Verde detalles de este insecto, decidimos hablar con alguien que nos describa sus daños, su biología, su ciclo, todo.


Por ello contactamos a Carolina Sosa, ingeniera agrónoma del INTA EEA San Juan, quien comenzó diciendo a este medio “la especie que tenemos acá en la zona cuyana, es la chicharra roja, llamada Chonosiacinnabarina, que es un hemíptero de la familia de los Cicádidos, el adulto tiene 2 a 3 centímetros, desde la cabeza hasta la punta del abdomen, es de coloración rojiza, con algunos tintes grises oscuros a negros. La hembra siempre es más grande que el macho en tamaño, es el dimorfismo sexual que poseen”.


Continuó luego: “La hembra tiene un aparato ovipositor fuerte, ya que no pone los huevos, sino que los encastra en los tejidos vegetales, y ahí radica el gran daño que hace. El macho tiene el órgano denominado estridulatorio, que es el famoso canto de la chicharra o cigarra, y está ubicado en el segmento abdominal, en la parte dorsal y hacia los costados.”

Los daños aéreos, con el ovipositor (zigzag). Y subterráneo, en las raíces. 

Para saber del ciclo de vida, preguntamos a esta ingeniera agrónoma, quien resumió “pasa el invierno como ninfa, que sería el estado juvenil, y se habla de ninfa (y no de larva) pues tiene una metamorfosis incompleta. Entonces el estado juvenil se parece mucho al estado adulto. Se diferencia en que no está apto reproductivamente hablando”.


Siguió diciendo “está en el suelo y se alimenta de las raíces. Aproximadamente en noviembre, las ninfas emergen del suelo, viene la última muda, y pasan al estado de imago. Este es el estado de adulto joven al que le falta un poco de madurez para reproducirse”.


Posteriormente “los adultos salen a principios del mes de diciembre, y van aumentando hasta alcanzar un pico poblacional en ese mismo mes. Como tienen un aparato sucso-picador, succionan savia de la parte aérea de las plantas, llamadas hospederos, que en Cuyo son las vides, los olivos y los frutales de todo tipo. También atacan la flora autóctona, plantas como la chilca, el pájaro bobo, la jarilla, el retortuño, etc. Siempre son especies leñosas, no ataca plantas herbáceas, caso de hortalizas o flores”.


Al consultar el daño, expresó Sosa que “los adultos copulan, la hembra ovipone encastrando los huevos en tejidos tiernos suaves, por ejemplo en vid, y ahí está el daño. Eligen sarmientos tiernos, y provoca más problemas en esos tejidos nuevos que con la oviposición fuerte. Ocurre que causa una herida, ese tejido vegetal sigue creciendo, y esa rama luego está débil, y cuando cargue fruta (uva o la que sea) se va a romper por el peso, o se va a quebrar por un viento. Prefieren sarmientos tiernos, de 1 a 2 años, más no”.


“El período de oviposición dura 15 días y cada hembra puede poner unos 120 a 150 huevos. En grupos y en forma vertical. El daño se ve como una costura, en zigzag. En 30 días se desarrolla en embrión dentro de los huevos, y apenas salen las ninfas, se largan al suelo, y comienzan a comer raíces”.


Dijo “es común que se vea marchitez o un síntoma como falta de agua, cuando las ninfas están comiendo de las raíces de la planta hospedera. Tienen las patas delanteras fosoras o cavadoras, por ello pueden cavar y meterse al suelo. Pueden estar de 1 a 2 años abajo, en Cuyo”.


Cada ciertos años, hay un pico poblacional (llamado outbreack). Es lo que se ve ahora.

MANEJO

No hay mucho estudio, porque no es una plaga importante. Pero se usa dar un buen riego, y fertilizar, para fortalecer sarmientos, cuando hubo oviposición. Como control biológico están los pájaros, como chimangos, las lechuzas y otros. No hay productos autorizados para MIP (Manejo Integrado de Plagas), por Senasa. Los productores a veces usan agroquímicos por su cuenta.


La de San Luis y Córdoba, es la marrón (casi negra), se llama Quesada gigas, es más grande en tamaño. Y ataca montes serranos, no cultivos comerciales.

Chile : Se triplican pérdidas de los productores de fruta por catástrofe agrícola

 "El rubro se quedó sin capital de trabajo, no hay cómo cumplir con los compromisos de esta temporada, ni cómo iniciar la próxima, mientras no haya un paquete financiero de ayuda específica para los productores, por lo que necesitamos un rescate del sector frutícola", señala el presidente de Fedefruta, Jorge Valenzuela, cuyo gremio está trabajando para proponer un Fogape Frutícola.


“Hay zonas en que la fruticultura está parada, no hay cosechas ni embalaje de fruta, siendo que estamos en plena temporada”. Así lo dice el presidente de Fedefruta Jorge Valenzuela a dos semanas de la Catástrofe Agrícola, tiempo en que los daños de las lluvias en los cultivos se han exacerbado por un avance agresivo de la pudrición y enfermedades fungosas en la fruta, a causa de bajas temperaturas en febrero y la alta humedad en los campos. Esto, al día de hoy, ha llevado a por lo menos triplicar las pérdidas de los productores, según el gremio.

“Las lluvias, en una primera etapa, provocaron daños de partidura, caída de fruta, de árboles y parrones, y eso se cuantificó en 150 millones de dólares. Pero conforme han pasado las semanas el daño en la fruta ha aumentado muchísimo”, comenta Valenzuela. “La pudrición y los hongos han avanzado de una manera tal, por la humedad alta y las temperaturas de los días posteriores, que en este minuto la uva de mesa no se está cosechando en la zona central, ni siquiera se está embalando”. 

Con la información que Fedefruta ha recogido de reuniones con consejeros y productores, se proyecta que la pérdida en uvas de mesa blancas sea entre un 70% y 80% de la producción, desde la zona centro hacia el sur, y en uva roja, cerca de un 30% de las cosechas, “aunque aquella estimación está en veremos, dependiendo de cómo se siga comportando el clima”, afirma el presidente del gremio. Sin embargo, “todas las variedades están dañadas, incluso algunas más tardías como Red Globe, Crimson y Autumn Royal”. 

El Valle del Aconcagua, en la Región de Valparaíso, ya reporta un 42% menos de producción a causa de esta catástrofe agrícola, en comparación al mismo período de 2020. Mientras, en la Región de O’Higgins, no hay certeza sobre cómo se van a cosechar variedades como Scarlotta, Crimson y Red Globe, “y hoy sería muy optimista pensar que podremos cosechar un 30% o 40%”, considera. 

Rescate

“El rubro se quedó sin capital de trabajo, no hay cómo cumplir con los compromisos de esta temporada, ni cómo iniciar la próxima, mientras no haya un paquete financiero de ayuda específica para los productores, por lo que necesitamos un rescate del sector frutícola”. Eso es lo que concluye Jorge Valenzuela, cuyo gremio considera que las medidas de apoyo deben ser reforzadas y ampliadas a todos los fruticultores que reporten pérdidas que comprometan sus empresas. 

“Las medidas están enfocadas a productores muy pequeños, cuando también hay muchísimos afectados que quedan al margen de alguna ayuda”, finaliza el presidente de Fedefruta. “Estamos trabajando para proponer un Fopage Frutícola, con una flexibilización de los requisitos para optar al instrumento, mayores garantías del estado como aval, años de gracia, etc.”. 

​Puesta a punto para monitorear cumplimiento de BPA Frutihortícolas Obligatorias

 CompartiremailFacebookTwitterA los fines de avanzar con el plan de trabajo en la Provincia para la implementación de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) Frutihortícolas Obligatorias y relevar la situación actual sobre el cumplimiento de los siete puntos de la normativa vigente, se trabajó con una herramienta digital para monitorear la implementación y cumplimiento de las normas […]


A los fines de avanzar con el plan de trabajo en la Provincia para la implementación de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) Frutihortícolas Obligatorias y relevar la situación actual sobre el cumplimiento de los siete puntos de la normativa vigente, se trabajó con una herramienta digital para monitorear la implementación y cumplimiento de las normas vigentes desde 2020 para el sector frutícola y desde 2021 para el hortícola. Este trabajo, se inscribe en la política de fortalecimiento de las BPA sostenida por la gestión del gobernador Gustavo Valdés y el ministro de Producción, Claudio Anselmo. 

Bajo esa consigna, en el escenario actual de distanciamiento obligatorio a raíz de la pandemia por la covid-19, la Dirección de Producción Vegetal dependiente de la Secretaría de Agricultura y Ganadería a cargo del Esc. Norberto Mórtola, a través de la Sub Dirección de Certificación y Calidad Agroalimentaria junto con técnicos de la Fundación Correntina de Sanidad Vegetal (FUCOSAVE), se trabaja actualmente de forma vinculada al Área de Cartografía y G.I.S. del Ministerio. El trabajo consiste en la utilización de una aplicación de Android de código abierto o libre vinculada a un software, que permitió digitalizar el documento “Lista de Chequeo” de las BPA Frutihortícolas, en reemplazo de los formularios en formato papel.

La herramienta en cuestión se utiliza para registrar ubicaciones geográficas, imágenes, clips de audio, clips de video y códigos de barras, como así también datos numéricos y textuales de información necesaria; en definitiva un instrumento específico que facilita la recolección de datos en Smartphone, tabletas digitales o Ipads. De manera de poder recabar información a través de estos dispositivos móviles, los datos se envían y almacenan en un servidor, para ser exportados en formato Excel y realizar su posterior análisis en gabinete.

Aseguran que hay productores de economías regionales que cobran un precio que no llega al 10% del valor en góndola


Luego de la reunión de la semana pasada con Alberto Fernández, con el aumento del precio de los alimentos como eje central de la misma, las entidades del campo están desarrollando diferentes acciones de comunicación en las redes sociales para concientizar a la población que el sector de la producción no es formador de precios y además sobre su baja incidencia en los valores que paga el consumidor.

Esta semana Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) alertó en un comunicado que los impuestos representan el 41% de las compras que realizan los consumidores en un supermercado y describieron que el trigo multiplica 7 veces su precio al llegar al consumidor final y 2 de esas 7 son impuestos; la leche multiplica 4 veces su precio y 1 vez de esas 4 son impuestos; la carne bovina se multiplica 4 veces su precio y 1 vez de esas 4 son impuestos y el grano utilizado para la alimentación del pollo parrillero se multiplica 4,47 veces y 1,38 son impuestos.

CRA alertó que los impuestos representan el 41% de las compras que realizan los consumidores en un supermercado y describieron que el trigo multiplica 7 veces su precio al llegar al consumidor final

Ahora es Federación Agraria Argentina (FAA) quien se posicionó en el debate advirtiendo sobre la problemática de las economías regionales. Mediante un relevamiento de precios que realizaron entre los asociados de la entidad, determinaron que los precios en góndola multiplican varias veces los valores que perciben los productores. Una problemática que ya lleva varios años de duración y que hasta el momento no se corrigieron las diferentes distorsiones.

Según el informe de la entidad que preside Carlos Achetoni, en el caso más bajo, el del melón o zapallito verde, el consumidor paga 3,8 y 4 veces el valor pagado a los productores, respectivamente; en el de las papas, 4,3 veces; en el durazno para industria, 4,9 y el fresco se multiplica por 6. Y los casos en los que esas diferencias son más elevadas, en las bananas se multiplica por 12,9; en las aceitunas 12,8; en las manzanas