Debido a las heladas ocurridas en la primavera del año pasado en el sur de la provincia, en Mendoza se echó a perder el 70% de la cosecha de ciruelas. Sin embargo, hay un stock remanente de 10 mil toneladas de la cosecha enterior que será destinado a la exportación.
A fines de 2015, el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) había pronosticado una producción de aproximadamente 127 mil toneladas de ciruelas frescas, y un año después, unas 40 mil toneladas. El promedio histórico de producción anual es de un volumen de 160 mil toneladas.
Los productores, que iniciaron la recolección recientemente, afirmaron que “esperamos una cosecha de alrededor del 25% de lo que podría considerarse un año normal, lo que quedaría en unas 13.000 toneladas secas, o sea un volumen bastante bajo”.
La mirada del presidente del Comité de Exportadores de Ciruelas de Mendoza (Cecim),
Jorge Ruiz, tuvo un tinte optimista, cuando afirmó que lo pronosticado por el IDR “son bastantes kilos que, sumados al stock del año pasado, probablemente más de 10.000 toneladas entre lo que quedó en manos de industriales y productores, haría que Argentina tuviera la posibilidad de atender medianamente sus mercados”.
Otro factor que permitiría que la producción alcance para cubrir la demanda es que “los dos principales motores de la demanda de ciruela argentina, que son Rusia y Brasil, siguen con serios inconvenientes en sus economías y están muy retraídos”, señaló Ruiz, pronosticando una disminución en las demandas en las exportaciones. Es decir, alcanza a cubrir la demanda porque se achica.
A fines de 2015, el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) había pronosticado una producción de aproximadamente 127 mil toneladas de ciruelas frescas, y un año después, unas 40 mil toneladas. El promedio histórico de producción anual es de un volumen de 160 mil toneladas.
Los productores, que iniciaron la recolección recientemente, afirmaron que “esperamos una cosecha de alrededor del 25% de lo que podría considerarse un año normal, lo que quedaría en unas 13.000 toneladas secas, o sea un volumen bastante bajo”.
La mirada del presidente del Comité de Exportadores de Ciruelas de Mendoza (Cecim),
Jorge Ruiz, tuvo un tinte optimista, cuando afirmó que lo pronosticado por el IDR “son bastantes kilos que, sumados al stock del año pasado, probablemente más de 10.000 toneladas entre lo que quedó en manos de industriales y productores, haría que Argentina tuviera la posibilidad de atender medianamente sus mercados”.
Otro factor que permitiría que la producción alcance para cubrir la demanda es que “los dos principales motores de la demanda de ciruela argentina, que son Rusia y Brasil, siguen con serios inconvenientes en sus economías y están muy retraídos”, señaló Ruiz, pronosticando una disminución en las demandas en las exportaciones. Es decir, alcanza a cubrir la demanda porque se achica.
Precios sin definir
Si bien para la ciruela fresca se ha definido un precio de 4,50 pesos el kilo, para la desecada aún no hay precio acordado, según lo indicado a El Enfiteuta. Aun así los productores han debido iniciar la cosecha semanas atrás de ciruelas para deshidratar.
Como el Estado de California en Estados Unidos tuvo también grandes pérdidas de producción, se espera que la menor oferta mundial revalorice el producto y eso influya sobre el precio a pagar al producto.
Por ahora, el precio internacional no se ha movido (y en esto también influye la retracción de la demanda brasileña y rusa). El presidente del Cecim informó que “la caja de 10 kilos de ciruela de calibres chicos (70-80) sigue más o menos de 20 ó 21 dólares, puesta en San Petersburgo”. El precio internacional debería terminar de formarse en estos días, luego de la feria de alimentos y bebidas de Moscú y Dubai, “que es adonde van todas las empresas chilenas, y ahí es donde se forma el precio internacional”, según Ruiz.
El subsecretario de Agricultura de Mendoza, Alfredo Aciar, también fue optimista en cuanto a esta cuestión: debido a la merma en la producción internacional, “el precio debería reaccionar un poco y situarse, por lo menos, en unos 24 dólares o más”, afirmó. Es decir que la “suerte” de los productores dependerá de la evolución de los negocios internacionales.
Mientras tanto, el productor Carlos Albera contó que “algunos industriales están ofreciendo unos 3,50 pesos o un poco más por kilo de ciruela en fresco, lo que representa 40% más del piso que se pagó la temporada pasada, cuando había arrancado en 2,50”. También informó que hasta octubre de 2016 vendió el producto seco “entre 12 y 15 pesos en kilo”.
Como el Estado de California en Estados Unidos tuvo también grandes pérdidas de producción, se espera que la menor oferta mundial revalorice el producto y eso influya sobre el precio a pagar al producto.
Por ahora, el precio internacional no se ha movido (y en esto también influye la retracción de la demanda brasileña y rusa). El presidente del Cecim informó que “la caja de 10 kilos de ciruela de calibres chicos (70-80) sigue más o menos de 20 ó 21 dólares, puesta en San Petersburgo”. El precio internacional debería terminar de formarse en estos días, luego de la feria de alimentos y bebidas de Moscú y Dubai, “que es adonde van todas las empresas chilenas, y ahí es donde se forma el precio internacional”, según Ruiz.
El subsecretario de Agricultura de Mendoza, Alfredo Aciar, también fue optimista en cuanto a esta cuestión: debido a la merma en la producción internacional, “el precio debería reaccionar un poco y situarse, por lo menos, en unos 24 dólares o más”, afirmó. Es decir que la “suerte” de los productores dependerá de la evolución de los negocios internacionales.
Mientras tanto, el productor Carlos Albera contó que “algunos industriales están ofreciendo unos 3,50 pesos o un poco más por kilo de ciruela en fresco, lo que representa 40% más del piso que se pagó la temporada pasada, cuando había arrancado en 2,50”. También informó que hasta octubre de 2016 vendió el producto seco “entre 12 y 15 pesos en kilo”.
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